La trajeron inconsciente
a aquel lugar,
a aquel sitio
donde alguna vez se fue y
en algún momento
la calificaran
con un diez.
Al despertar abrió bien sus pupilas
cuando observó cómo sus
compañeras de cuarto
saltaban sobre las camas,
y entre ilusiones, creer
verlas ensangrentadas,
mientras tanto,
la angustia
comenzaba a hacer
su trabajo de proyectil
en el pecho.
Cerró los ojos
con las mejillas marchitas,
al reconocer
los rostros
que se sentaban
con el café
y la ficha clínica.
Despidió aroma
a ángel endemoniado
cuando discutió con
Ibacache
su
diagnóstico.
Vio como a María le corría
una lágrima al mirarla
cuándo dirigía al grupo.
Rodrigo la recibió con una
bofetada en
la sala de estar
y la tiró al piso.
La angustia
nunca dejó de hacer
su trabajo de proyectil
en el pecho.
Pero ella,
otra vez,
dejo aquel lugar...
a aquel lugar,
a aquel sitio
donde alguna vez se fue y
en algún momento
la calificaran
con un diez.
Al despertar abrió bien sus pupilas
cuando observó cómo sus
compañeras de cuarto
saltaban sobre las camas,
y entre ilusiones, creer
verlas ensangrentadas,
mientras tanto,
la angustia
comenzaba a hacer
su trabajo de proyectil
en el pecho.
Cerró los ojos
con las mejillas marchitas,
al reconocer
los rostros
que se sentaban
con el café
y la ficha clínica.
Despidió aroma
a ángel endemoniado
cuando discutió con
Ibacache
su
diagnóstico.
Vio como a María le corría
una lágrima al mirarla
cuándo dirigía al grupo.
Rodrigo la recibió con una
bofetada en
la sala de estar
y la tiró al piso.
La angustia
nunca dejó de hacer
su trabajo de proyectil
en el pecho.
Pero ella,
otra vez,
dejo aquel lugar...
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