Julie Sopetran
Poeta recién llegado
Ya he muerto. Morí aquella mañana
cuando a una nube le temblaba el pulso
porque apenas el llanto le salía
No era París ni Londres, era la soledad
de una mañana clara, la selva o el desierto,
la pequeña distancia o un sin camino
en la añoranza del amanecer
Morí entre las palabras de aquel verso de amor
que me enredaba el alma entre los viñedos
nada tuvo que ver ni miércoles ni jueves
era un tiempo de entrega, vehemencia y delirio
A la nube acudieron la pena y los pesares
las lágrimas, el viento, la lujuria del fuego
Lloró y lloró tanto
que aún chorrea en mi cuerpo
la tormenta.
Julie Sopetrán
Poema registrado en la propiedad intelectual.