Aquel que golpea a una mujer
sentenciado ha de ser
por los mismos jurados
de fantasmas pasados.
Vi la espalda de una dama... Me llamo la atención su talle, cintura y cabello en flama.
Note como se abrazaba a sí misma, negándose darme la cara.
Creí ver todo a través de un prisma cuando note sus ojos hinchados y labios morados... Deformes.
Parecía que se había enfrentado a un interrogatorio dirigido por un escuadrón de la SS alemana.
Intercambiamos una rápida mirada, de temor más que nada... Yo interrogante, ella asustada.
Su acompañante dijo ser una vecina que solo la había llevado a rendir declaración al Ministerio Público.
Caímos en la cuenta que la denuncia a los disturbios la presentó la misma vecina, ya que la mujer apaleada no quería o no se atrevía a decir nada.
Escena que se repite, se repetía y se repetirá mientras los observadores no dejemos de ser pasivos.
Maldito y mil veces maldito aquel que golpea a una mujer.
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