Jaime Zamorano Ramírez
Poeta recién llegado
PARA ARACELY, MI AMADA MADRE.
Aquella oportunidad,
tan lejana, tan distante,
diluida cual añeja acuarela...
se asoma pronto a mi mente
en pinceladas de recuerdo.
Mamita, en esa casona inmensa,
con mil escondrijos misteriosos
que con su encanto especial
dieron sabor a mi niñez,
impregnándola de campo
de flores, de tierra, de colores.
Hoy, al mirar atrás
por el cristal de mi ventana
estilado por la lluvia,
gota a gota se deslizan
en raconto silencioso,
las imágenes dormidas
en el fondo de mi ser.
¡ Quién pudiera madre mía !...
poder nacer de nuevo
para sentir esa alegría,
esa pureza, esa inocencia
que tuvimos siendo niños...
Corretear por esos valles
sin principio ni final,
tocar el cielo y las estrellas
de aquellas noches silvestres
entre murmullos de estero,
cuando cantaban los grillos
y sentía las ranas croar.
Madre... ¡ Aquella oportunidad !...
tan lejana, tan distante,
tan hermosa, tan radiante,
plena siempre de belleza
fue mi reino de verdad.
¡ Gracias por aquella oportunidad !...
Jaime Eduardo
Aquella oportunidad,
tan lejana, tan distante,
diluida cual añeja acuarela...
se asoma pronto a mi mente
en pinceladas de recuerdo.
Mamita, en esa casona inmensa,
con mil escondrijos misteriosos
que con su encanto especial
dieron sabor a mi niñez,
impregnándola de campo
de flores, de tierra, de colores.
Hoy, al mirar atrás
por el cristal de mi ventana
estilado por la lluvia,
gota a gota se deslizan
en raconto silencioso,
las imágenes dormidas
en el fondo de mi ser.
¡ Quién pudiera madre mía !...
poder nacer de nuevo
para sentir esa alegría,
esa pureza, esa inocencia
que tuvimos siendo niños...
Corretear por esos valles
sin principio ni final,
tocar el cielo y las estrellas
de aquellas noches silvestres
entre murmullos de estero,
cuando cantaban los grillos
y sentía las ranas croar.
Madre... ¡ Aquella oportunidad !...
tan lejana, tan distante,
tan hermosa, tan radiante,
plena siempre de belleza
fue mi reino de verdad.
¡ Gracias por aquella oportunidad !...
Jaime Eduardo