bluenote
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdo el umbral vacío esa tarde de verano
la brisa soplando suave, tibia y casi imperceptible
tu figura nube etérea reflejada en el rellano
y tu voz como en un eco, murmurando algo intangible
cansado el sol escurría su tristeza entre cortinas
mientras caía la tarde devorada por las sombras
las dulces evocaciones melodías cantarinas
se sumían en la nada entre las negras alfombras
fue el día en que el horizonte se quedó solo y vacío
los abrojos anegaron con sus brazos la terraza
rodó la nieve de invierno, encaramando el estío
encajándose en rendijas y rincones de la casa
hoy revivo ahí tu imagen, etérea como hechicera
que parece sonreírme, en el ardid de un te quiero
en remolinos se pierde, mi alma en una quimera
en tanto aborda la tarde, la luz del primer lucero
la brisa soplando suave, tibia y casi imperceptible
tu figura nube etérea reflejada en el rellano
y tu voz como en un eco, murmurando algo intangible
cansado el sol escurría su tristeza entre cortinas
mientras caía la tarde devorada por las sombras
las dulces evocaciones melodías cantarinas
se sumían en la nada entre las negras alfombras
fue el día en que el horizonte se quedó solo y vacío
los abrojos anegaron con sus brazos la terraza
rodó la nieve de invierno, encaramando el estío
encajándose en rendijas y rincones de la casa
hoy revivo ahí tu imagen, etérea como hechicera
que parece sonreírme, en el ardid de un te quiero
en remolinos se pierde, mi alma en una quimera
en tanto aborda la tarde, la luz del primer lucero