Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Aquella tarde!
La tarde que te conocí, que inconsecuencia,
era una tarde ajena al canto de mi vida;
ya que ligera se escurrió de entre mis sueños
y, no obstante, tan mía, tan plena de ti.
era una tarde ajena al canto de mi vida;
ya que ligera se escurrió de entre mis sueños
y, no obstante, tan mía, tan plena de ti.
La tarde que te conocí, qué antagonismo,
yo estaba en medio de locura y de silencio,
poblada el alma por cigarras de dolor
era, empero, una tarde de límpido amor
yo estaba en medio de locura y de silencio,
poblada el alma por cigarras de dolor
era, empero, una tarde de límpido amor
La tarde que te conocí, tus dulces besos
en su crepúsculo quedaron suspendidos,
como las nubes sempiternamente penden
de su arrebol y de sus plácidos momentos.
en su crepúsculo quedaron suspendidos,
como las nubes sempiternamente penden
de su arrebol y de sus plácidos momentos.
Esa tarde cayó del collar de los años
y fue espiga escondida en los campos de trigo,
los girasoles entornaron sus corolas
para mirar cada trocito de belleza
y fue espiga escondida en los campos de trigo,
los girasoles entornaron sus corolas
para mirar cada trocito de belleza
que te viste. Esa día, eslabón de papel,
con el que el tiempo modeló su fino amate;
seleccionándolo entre todos los ocasos
para grabar en él tu magia para mi,
con el que el tiempo modeló su fino amate;
seleccionándolo entre todos los ocasos
para grabar en él tu magia para mi,
como cuando alguien guarda un hermoso recuerdo
en el arcón de la utopía y las violetas.
Desde esa fecha tu mirada ha encendido
cada puesta con brillo de arcano y almendra.
en el arcón de la utopía y las violetas.
Desde esa fecha tu mirada ha encendido
cada puesta con brillo de arcano y almendra.
La tarde que te conocí, qué discordancia,
era una tarde ajena para mis anhelos;
pues se escapó de entre los sueños como el viento
y, no obstante, tan mía, tan plena de ti.
era una tarde ajena para mis anhelos;
pues se escapó de entre los sueños como el viento
y, no obstante, tan mía, tan plena de ti.
La tarde que te conocí, qué oposición,
yo venía de un sitio con ocres inciensos,
donde las rosas hieren con sus tiernos pétalos...,
sin embargo era límpida tarde de amor.
Par ti Alejandra con este amor tan tierno y dulce que me inspiras, sobre todo luego de lo que me dijiste el pasado domingo: mi ángel de luz.
11 de Julio del 2010
Copyright © Derechos reservados ®
yo venía de un sitio con ocres inciensos,
donde las rosas hieren con sus tiernos pétalos...,
sin embargo era límpida tarde de amor.
Par ti Alejandra con este amor tan tierno y dulce que me inspiras, sobre todo luego de lo que me dijiste el pasado domingo: mi ángel de luz.
11 de Julio del 2010
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