licprof
Poeta fiel al portal
de hace 15 años atràs
por ejemplo, la tècnica industrial nùmero 1
a la noche:
desde las 8 hasta las 10
era dificilìsimo dar clases para mì, sin embargo,
recuerdo muy gratamente aquel grupo de alumnos:
los tuve 2 años: en primero y segundo curso:
eran muy simpàticos aunque revoltosos, por otro
lado: eran terribles, no obstante, curiosamente,
creo que logrè que aprendieran algo
aquello era a la noche
al fondo de la escuela
en un aula con poca luz
y yo en ese entonces
fumaba como un escuerzo
un cigarrillo tras otro
en medio del aula
mientras los alumnos tenìan prohibido hacerlo!
montones de colillas blancas quedaban por el piso
hàbilmente aplastadas
ellos respetaban
a los profesores "estrictos", segùn ellos:
extrañamente, si sos bueno, sos un boludo
un dobolu, para ellos: siempre ha sido asì
en todas partes, segùn parece, el bueno es dèbil,
el malo es fuerte
y viceversa
esta extraña ideologìa, que, por otro lado, parece flotar en el aire, en el ambiente,
vagamente se difunde por la sociedad
de las màs diversas maneras
incluso en los masivos medios de comunicaciòn
arrastrando todo a su paso
dejando sus huellas por doquier
extrañamente, en esas terribles condiciones anòmicas,
algo logran aprender los alumnos,
a pesar de todo, o por ello mismo:
porque despuès de trabajar
comprensiòn de textos 1 vez por semana
machacando y repasando lo mismo
algo, obviamente, les tiene que quedar
me imagino, quiero creer
quiero creer que mi pequeña semilla
ha dado sus pequeños frutos
a lo largo del tiempo
quiero creer que algo recuerdan de mì,
de mi enseñanza
quiero creer que cuando leen
al menos comprenden lo que leen
si es que leen algo
el diario, alguna revista
aunque sea
aunque màs no sea
pero no tengo demasiadas esperanzas
no me hago ilusiones
no obstante, estamos condenados
a leer el mundo
a interpretarlo
no ya transformarlo
pero sì descifrar ese jeroglìfico
que parece obstinarse
en no ser aprehendido
pero que al fin entrega sus secretos
sus misterios
el libro del mundo es inextricable y profundo
quiero creer que no pierden el tiempo miserablemente
como yo mismo lo hago muchas veces
con el maldito celular:
heidegger mediante
por ejemplo, la tècnica industrial nùmero 1
a la noche:
desde las 8 hasta las 10
era dificilìsimo dar clases para mì, sin embargo,
recuerdo muy gratamente aquel grupo de alumnos:
los tuve 2 años: en primero y segundo curso:
eran muy simpàticos aunque revoltosos, por otro
lado: eran terribles, no obstante, curiosamente,
creo que logrè que aprendieran algo
aquello era a la noche
al fondo de la escuela
en un aula con poca luz
y yo en ese entonces
fumaba como un escuerzo
un cigarrillo tras otro
en medio del aula
mientras los alumnos tenìan prohibido hacerlo!
montones de colillas blancas quedaban por el piso
hàbilmente aplastadas
ellos respetaban
a los profesores "estrictos", segùn ellos:
extrañamente, si sos bueno, sos un boludo
un dobolu, para ellos: siempre ha sido asì
en todas partes, segùn parece, el bueno es dèbil,
el malo es fuerte
y viceversa
esta extraña ideologìa, que, por otro lado, parece flotar en el aire, en el ambiente,
vagamente se difunde por la sociedad
de las màs diversas maneras
incluso en los masivos medios de comunicaciòn
arrastrando todo a su paso
dejando sus huellas por doquier
extrañamente, en esas terribles condiciones anòmicas,
algo logran aprender los alumnos,
a pesar de todo, o por ello mismo:
porque despuès de trabajar
comprensiòn de textos 1 vez por semana
machacando y repasando lo mismo
algo, obviamente, les tiene que quedar
me imagino, quiero creer
quiero creer que mi pequeña semilla
ha dado sus pequeños frutos
a lo largo del tiempo
quiero creer que algo recuerdan de mì,
de mi enseñanza
quiero creer que cuando leen
al menos comprenden lo que leen
si es que leen algo
el diario, alguna revista
aunque sea
aunque màs no sea
pero no tengo demasiadas esperanzas
no me hago ilusiones
no obstante, estamos condenados
a leer el mundo
a interpretarlo
no ya transformarlo
pero sì descifrar ese jeroglìfico
que parece obstinarse
en no ser aprehendido
pero que al fin entrega sus secretos
sus misterios
el libro del mundo es inextricable y profundo
quiero creer que no pierden el tiempo miserablemente
como yo mismo lo hago muchas veces
con el maldito celular:
heidegger mediante
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