Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu sabes amor que una lágrima no puede mojar un río
ni un suspiro puede disipar una tormenta.
No puedes timar estrellas a la titánica noche
y aunque lo grites no puedes hacer que la luna sea tuya.
Tampoco puedes distraer al tiempo, ganará la carrera
algún día.
Ves mi amiga, yo también estoy en la lista de lo imposible.
Se derramó tinta dentro de mí y sabrás que debo partir,
ya pocas hojas tengo para escribir y los días sobraran sin mí.
Cuando despiertes y entre olor a café y odiosa rutina;
yo ya no esté...recuérdame.
Mantenme aquí no dejes que de ti me arranque
el olvido.
Ves mi compañera,
mi sonrisa olvidó su camino, ya no ha vuelto.
Al mirarme al espejo, sé que me he visto en alguna parte,
pero no recuerdo dónde.
Por eso, he venido a dejar mi último vuelo en tus manos,
hasta aquí he llegado frágil y liviano,
como una mariposa que va dejando su último hilo de vida,
déjame decirte que para mi descanso solo hacen falta
tus brazos.
Mira mi cómplice, si quieres puedes tomar mi mano,
y caminar juntos bajo la lluvia,
charlar de viejas historias, olvidarme,
que estoy perdiendo la guerra desde adentro,
burlarnos de lo malo aunque más sea por un momento.
Sabes algo?, aun no quiero irme,
quisiera poder contar tus arrugas,
lidiar con tus rabietas,
ver la nieve de tu cabello resurgir,
sentarme un día a tu lado y mirar a lo lejos en silencio,
esos recuerdo que viven en el pasado.
Adiós mi todo, princesa, me tengo que marchar
sólo abrázame muy fuerte que a lo mejor,
tanta luz que irradias mi bella,
tal vez me pueda curar.
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