OvejaNegra
Poeta recién llegado
Cristina.
Te escribo mientras estudias y nos acompañamos por videollamada.
Se me hace difícil no mirarte a cada rato. Ya me perdonarás.
Y es que no sé bien por qué, pero me inspiras profundamente.
Me inspiras a pensar.
Cuando te veo, recuerdo todo lo bueno que guarda la vida.
Me encanta tratar de descifrar qué piensas. Tienes algo especial.
No tengo palabras para definirlo. Tal vez "especial" sea el sinónimo más cercano.
Cuando ríes, verdaderamente se detiene el tiempo. Por lo menos el que yo percibo.
Eres verdaderamente bonita. Quiero decir... Tus facciones son realmente preciosas. Suaves y pulidas.
Tus ojos, verdes guardianes de tu mirar, son los más sinceros que he conocido jamás.
Miran directamente al alma. A veces delatan también esos miedos tan humanos que te atormentan.
Es gracioso pensar que dudes demasiado a menudo de ti misma.
Tu valentía es tu perfume. Un perfume que me transporta a lo más profundo de mí y me despierta una profunda sensación de serenidad con la vida.
Me enamora ver como te esfuerzas. Por todo en general. Ese esfuerzo que brota casi de un modo instintivo.
Y tu pasión. Me vuelve loco tu pasión. Por cantar, porque lo haces con un sentimiento único. Tu pasión por bailar. Casi soy capaz de oír la energía de cada paso y cada gesto.
Cuando bailas, cuando tu mirada se torna más sensual que nunca, y cada movimiento que llevas a cabo expresa una acérrima elegancia y convicción, resuena en mi cabeza ese nombre por el que a veces, me atrevo a llamarte "LEONA".
Esa firmeza que posees, esa voluntad de fuego nacida de una tristeza que nunca has merecido conocer, créelo, te hacen... Joder, tampoco encuentro palabra que lo defina fielmente, y pido disculpas si te parece que soy un exagerado, pero te hacen... Te hacen... Perfecta.
Las mejores personas no existen por casualidad.
Aquellas que han mirado a Miseria de frente, a los ojos. Que han dormido en soledad acompañadas únicamente por Ansiedad, aquellas sometidas a una presión tan voraz que no tuvieron más remedio que dudar de su cordura, de convencerse de haber enloquecido por no encontrar explicación a tanto sufrimiento...
Esas personas, cuando guaren sus heridas, son las que hacen llegar la primavera cuando ríen a carcajadas sin complejos.
Así eres tú.
Y cualquiera al que le brindes tu cariño, florece un poquito más.
Hace solamente unos días atrás, en el aniversario de tu mamá, pude ser testigo de esa magia que eres capaz de crear.
Con qué bondad y atención te vi dedicarle un poquito de tu tiempo y aventurarte en ofrecerle algo que le hiciera ilusión.
No lo sabes, pero he llorado varias veces al recordarlo. Eres tremendamente dulce y buena.
Y no puedo parar de preguntarme que clase de lógica universal, o de decisión divina se atrevería a hacerte sufrir un solo segundo. Uno solo...
Porque si de algo estoy seguro, Cristina, es de que NO mereces un sólo ápice de angustia o dolor. Ni uno solo.
MERECES ABOLUTAMENTE TODO LO BUENO QUE LA VIDA TE PUEDA OFRECER. TODO.
Pero... Es ahí donde tal vez alcance a comprender ese macabro plan del destino: para que puedas desatar todo tu potencial, para que desarrolles tu máxima fuerza y brilles con la intensidad con la que estás destinada a brillar, deberás aprender a escalar por ti misma, con nada más que tus uñas.
Sigue, Dios santo. No te rindas. Estás muchísimo más cerca de lo que puedas alcanzar a imaginar.
Lo estás consiguiendo, cariño.
Y cuando salgas de ese pozo kilométrico. Cuando finalice esa intensa guerra. Guerrera, serás libre.
Y los colores volverán a brillar con esa intensidad majestuosa. Y tus despertares estarán bañados de ambición y energía. Y todos tus complejos, absolutamente todos, dejarán de ser grandes monstruos que te persiguen, y los guardarás en una cajita, y no te estorbarán nunca más.
"Vivir es un motivo de sobras para ser feliz".
Cuando termine esa guerra de guerras, Guerrera... Vas a vivir y ser feliz, porque nadie lo merece tanto como tú.
Te escribo mientras estudias y nos acompañamos por videollamada.
Se me hace difícil no mirarte a cada rato. Ya me perdonarás.
Y es que no sé bien por qué, pero me inspiras profundamente.
Me inspiras a pensar.
Cuando te veo, recuerdo todo lo bueno que guarda la vida.
Me encanta tratar de descifrar qué piensas. Tienes algo especial.
No tengo palabras para definirlo. Tal vez "especial" sea el sinónimo más cercano.
Cuando ríes, verdaderamente se detiene el tiempo. Por lo menos el que yo percibo.
Eres verdaderamente bonita. Quiero decir... Tus facciones son realmente preciosas. Suaves y pulidas.
Tus ojos, verdes guardianes de tu mirar, son los más sinceros que he conocido jamás.
Miran directamente al alma. A veces delatan también esos miedos tan humanos que te atormentan.
Es gracioso pensar que dudes demasiado a menudo de ti misma.
Tu valentía es tu perfume. Un perfume que me transporta a lo más profundo de mí y me despierta una profunda sensación de serenidad con la vida.
Me enamora ver como te esfuerzas. Por todo en general. Ese esfuerzo que brota casi de un modo instintivo.
Y tu pasión. Me vuelve loco tu pasión. Por cantar, porque lo haces con un sentimiento único. Tu pasión por bailar. Casi soy capaz de oír la energía de cada paso y cada gesto.
Cuando bailas, cuando tu mirada se torna más sensual que nunca, y cada movimiento que llevas a cabo expresa una acérrima elegancia y convicción, resuena en mi cabeza ese nombre por el que a veces, me atrevo a llamarte "LEONA".
Esa firmeza que posees, esa voluntad de fuego nacida de una tristeza que nunca has merecido conocer, créelo, te hacen... Joder, tampoco encuentro palabra que lo defina fielmente, y pido disculpas si te parece que soy un exagerado, pero te hacen... Te hacen... Perfecta.
Las mejores personas no existen por casualidad.
Aquellas que han mirado a Miseria de frente, a los ojos. Que han dormido en soledad acompañadas únicamente por Ansiedad, aquellas sometidas a una presión tan voraz que no tuvieron más remedio que dudar de su cordura, de convencerse de haber enloquecido por no encontrar explicación a tanto sufrimiento...
Esas personas, cuando guaren sus heridas, son las que hacen llegar la primavera cuando ríen a carcajadas sin complejos.
Así eres tú.
Y cualquiera al que le brindes tu cariño, florece un poquito más.
Hace solamente unos días atrás, en el aniversario de tu mamá, pude ser testigo de esa magia que eres capaz de crear.
Con qué bondad y atención te vi dedicarle un poquito de tu tiempo y aventurarte en ofrecerle algo que le hiciera ilusión.
No lo sabes, pero he llorado varias veces al recordarlo. Eres tremendamente dulce y buena.
Y no puedo parar de preguntarme que clase de lógica universal, o de decisión divina se atrevería a hacerte sufrir un solo segundo. Uno solo...
Porque si de algo estoy seguro, Cristina, es de que NO mereces un sólo ápice de angustia o dolor. Ni uno solo.
MERECES ABOLUTAMENTE TODO LO BUENO QUE LA VIDA TE PUEDA OFRECER. TODO.
Pero... Es ahí donde tal vez alcance a comprender ese macabro plan del destino: para que puedas desatar todo tu potencial, para que desarrolles tu máxima fuerza y brilles con la intensidad con la que estás destinada a brillar, deberás aprender a escalar por ti misma, con nada más que tus uñas.
Sigue, Dios santo. No te rindas. Estás muchísimo más cerca de lo que puedas alcanzar a imaginar.
Lo estás consiguiendo, cariño.
Y cuando salgas de ese pozo kilométrico. Cuando finalice esa intensa guerra. Guerrera, serás libre.
Y los colores volverán a brillar con esa intensidad majestuosa. Y tus despertares estarán bañados de ambición y energía. Y todos tus complejos, absolutamente todos, dejarán de ser grandes monstruos que te persiguen, y los guardarás en una cajita, y no te estorbarán nunca más.
"Vivir es un motivo de sobras para ser feliz".
Cuando termine esa guerra de guerras, Guerrera... Vas a vivir y ser feliz, porque nadie lo merece tanto como tú.