Eran días tan abrumadores, como aquellos hombres,
Que ahogándose ellos estaban con tan inertes pensamientos,
Pero, ¿Qué se podía hacer ?
Tanto tiempo pasó con tal crueldad, o con aquel odio
desmesurado y salvaje, la amargura, el descaro
Tanto era que la mesura, se convertía en la irreverencia,
¡Mas grande!, ¡tan grande!, ¡Tan abismal!
Son los recuerdos de aquellos años tan crudos de los que no me puedo olvidar.
Se tenían tantos momentos gratos, así como aquellas personas,
Mirando alrededor desesperados entre sí, tanta
Era la empatía, la misantropía, y demás alegorías maldecidas,
Que han de venir y que han por haber.
Son los recuerdos de aquellos años tan crudos de los que no me puedo olvidar.
Eran golpes tan sangrientos, que mis últimos escarmientos,
Eran, la humanidad, en el hundimiento de una misma raza, de un mismo origen, solo queda reservarse y perderse en sí.
Son los recuerdos de aquellos años tan crudos de los que no me puedo olvidar.