tomaldo
Poeta adicto al portal
¡Oh! tierra del arriero penitente;
En tus campos de honores salpicados,
se pierden sacrificios olvidados,
la sangre y el sudor de honrada gente.
Pasados que sucumben al presente,
oficios por el tiempo devorados,
que van dejando paso resignados,
al siervo de un emporio inconsecuente.
Resisten a la espada de la historia,
aquellos que surcaron mil caminos,
en aras de labrarse un porvenir.
Y graban su legado en la memoria,
con tinta de recuerdos cristalinos,
los hombres que murieron por vivir.
En tus campos de honores salpicados,
se pierden sacrificios olvidados,
la sangre y el sudor de honrada gente.
Pasados que sucumben al presente,
oficios por el tiempo devorados,
que van dejando paso resignados,
al siervo de un emporio inconsecuente.
Resisten a la espada de la historia,
aquellos que surcaron mil caminos,
en aras de labrarse un porvenir.
Y graban su legado en la memoria,
con tinta de recuerdos cristalinos,
los hombres que murieron por vivir.
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