GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí donde el deseo...
Encuéntrame aquí...
En la línea ondulante
de mi deseo conspicuo:
¡que te quiere!
cómplice te quiere, al embriagarte,
en insinuantes fragancias,
que brotan a 39º,
que someten... que acorralan
en un ardor candente
de insoportable placer
y un anhelo vehemente… Irrenunciable,
y esa vertiente inagotable,
que en plena ebullición
al ritmo de tus huellas digitales hurgando,
en zonas restringidas... reservadas,
esas las que gozan del privilegio único,
de ser ellas las elegidas,
para apoderarse de la miel que
derramas, entre caricias y susurros
cuando la flor de mis pensamientos
se agiganta, te convoca,
para que me encuentres aquí...
Aquí donde el deseo
es el único tirano...
Aquí donde nuestra alianza es,
a nuestra entera satisfacción.
Aquí donde los límites,
no gobiernan la escena,
y se escurren prontamente,
en un mutis por la tangente.
Aquí donde entregados
entre agridulces ósculos,
cuando nuestras partes sucumben
en un aullido extasiado... acallado,
tras sinfónico desenlace.
¡Aquí donde cuando me encuentras
te encuentras... Te encuentras en mí!
Gladys Viviana Landaburo
Encuéntrame aquí...
En la línea ondulante
de mi deseo conspicuo:
¡que te quiere!
cómplice te quiere, al embriagarte,
en insinuantes fragancias,
que brotan a 39º,
que someten... que acorralan
en un ardor candente
de insoportable placer
y un anhelo vehemente… Irrenunciable,
y esa vertiente inagotable,
que en plena ebullición
al ritmo de tus huellas digitales hurgando,
en zonas restringidas... reservadas,
esas las que gozan del privilegio único,
de ser ellas las elegidas,
para apoderarse de la miel que
derramas, entre caricias y susurros
cuando la flor de mis pensamientos
se agiganta, te convoca,
para que me encuentres aquí...
Aquí donde el deseo
es el único tirano...
Aquí donde nuestra alianza es,
a nuestra entera satisfacción.
Aquí donde los límites,
no gobiernan la escena,
y se escurren prontamente,
en un mutis por la tangente.
Aquí donde entregados
entre agridulces ósculos,
cuando nuestras partes sucumben
en un aullido extasiado... acallado,
tras sinfónico desenlace.
¡Aquí donde cuando me encuentras
te encuentras... Te encuentras en mí!
Gladys Viviana Landaburo
Última edición: