Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
“Bendito sea el Hombre y su misterio
por ser su esencia sal, sal y dulzura”.
El cielo presta empuje a su estatura
trocando en libertad su cautiverio.
La Vida se hace santo ministerio
a sones de razones y locura;
con ello su fulgente partitura
se vuelve sinfonía y magisterio.
El Hombre bien provisto no está muerto
si el polvo del camino abre fronteras
dejándole el costado al descubierto…
El Hombre que atesora primaveras
se nutre de prudencia y desacierto
surgiendo un manantial de sus hogueras.
por ser su esencia sal, sal y dulzura”.
El cielo presta empuje a su estatura
trocando en libertad su cautiverio.
La Vida se hace santo ministerio
a sones de razones y locura;
con ello su fulgente partitura
se vuelve sinfonía y magisterio.
El Hombre bien provisto no está muerto
si el polvo del camino abre fronteras
dejándole el costado al descubierto…
El Hombre que atesora primaveras
se nutre de prudencia y desacierto
surgiendo un manantial de sus hogueras.