rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sabe usted compañera.
Aquí nos sobran días
inventando que somos
lo que siempre hemos querido ser.
Aquello que se ve tan envidiable
desde la ajena mirada que nos contempla.
Usted sabe
resulta triste vea
esto de creernos un río y apenas ir no más allá
de lo que un charco deja cómo muestra al ser pisado.
Somos: Y esto se lo digo solo a usted.
El grotesco de una rosa en el desierto
y así andamos, todos arañados
pero altivos de sol en la piel
sin tiempo para ver el gris amenazante.
No sé si exageró, usted dirá si me equivoco
pero hay días que siento que el mundo es tan chico
que no cabe en nuestros anhelos. Cuando la pregunta en si
debería ser todo lo contrario. Y así nos va.
Imagínese usted compañera
Si uno saliera a decirles que el traje puesto
no es el indicado y que ya es tiempo de bajarnos
de esta vida, para poder seguir viviendo.
Aquí nos sobran días
inventando que somos
lo que siempre hemos querido ser.
Aquello que se ve tan envidiable
desde la ajena mirada que nos contempla.
Usted sabe
resulta triste vea
esto de creernos un río y apenas ir no más allá
de lo que un charco deja cómo muestra al ser pisado.
Somos: Y esto se lo digo solo a usted.
El grotesco de una rosa en el desierto
y así andamos, todos arañados
pero altivos de sol en la piel
sin tiempo para ver el gris amenazante.
No sé si exageró, usted dirá si me equivoco
pero hay días que siento que el mundo es tan chico
que no cabe en nuestros anhelos. Cuando la pregunta en si
debería ser todo lo contrario. Y así nos va.
Imagínese usted compañera
Si uno saliera a decirles que el traje puesto
no es el indicado y que ya es tiempo de bajarnos
de esta vida, para poder seguir viviendo.