Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
delante de mis ojos habitas
sin piel ni ropa,
con tus huesos blancos roídos
por los buitres que volaron
con tu alma y con tu carne,
con tus ojos sin mirada
ni bolas de mirar la suerte,
o la muerte que es la misma cosa,
sin aliento en el aire de la malaventura
de haberte abrasado a mi fuego
en las ascuas de la leña verde,
estas delante de mis ojos llenos
de lástimas y parpadeos incrédulos
nacidos de una noche sin fondo
que nació de otra sin amanecer
ni mediodía ni buenas tardes,
estas en esa oscuridad que no ha sido
tocada por cielo ni infierno,
ahogándote en una nada tan espesa
como mar de olvido antiguo,
no te irás ni repitiendo todos los conjuros,
aquí te quedas,
en mis ojo que te ven agonizando como tierra seca,
muriendo en el recuerdo de un orgasmo a medias,
delante de mis ojos que de mi ya no se apiadan
y te riegan empeñados para que florezcas.
Due 10.04.13
sin piel ni ropa,
con tus huesos blancos roídos
por los buitres que volaron
con tu alma y con tu carne,
con tus ojos sin mirada
ni bolas de mirar la suerte,
o la muerte que es la misma cosa,
sin aliento en el aire de la malaventura
de haberte abrasado a mi fuego
en las ascuas de la leña verde,
estas delante de mis ojos llenos
de lástimas y parpadeos incrédulos
nacidos de una noche sin fondo
que nació de otra sin amanecer
ni mediodía ni buenas tardes,
estas en esa oscuridad que no ha sido
tocada por cielo ni infierno,
ahogándote en una nada tan espesa
como mar de olvido antiguo,
no te irás ni repitiendo todos los conjuros,
aquí te quedas,
en mis ojo que te ven agonizando como tierra seca,
muriendo en el recuerdo de un orgasmo a medias,
delante de mis ojos que de mi ya no se apiadan
y te riegan empeñados para que florezcas.
Due 10.04.13
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