Llegas y ves la alfombra de hojas,
sentís el viento que las hace caer,
una a una las tomas con tus manos
y vestís mi árbol de ilusiones.
Recostado sobre su tronco te quedas,
constante y vigilante espantando
las fieras que lo quieren derrumbar,
protegiéndolo de las inclemencias.
Caricias como una suave brisa
es tu voz entonando melodías
de amor, aguardando su despertar,
tejiendo sueños desde tu corazón.
La luna y las estrellas observan
la fuerza con la que te aferras
abrazando su corteza, brindándole
tu calor en la noche fría.
Despierta el día con los rayos del sol
y tus ojos al abrirse se encuentran
con brotes nuevos, la savia del
amor revitalizó sus raíces.
Como nutrientes fue tu presencia,
tus exclamaciones ante su dolor,
tus manos tibias, el dulce sabor
de tus labios, la ternura de tu voz.
Tu esencia se entremezcló con la tierra,
entre las partículas de agua viajas
por el xilema fluyendo hacia cada rincón,
haciéndote parte de su existencia
Siempre en mis pensamientos...