coni.mauma
Poeta recién llegado
Otra vez, el gran lucero renace.
Y viendo como todo a su alrededor se alza,
al son de una ventosa serenata,
el árbol del pastor allí se halla.
Del estruendo de mil truenos es su cuerpo,
y posee la sabiduría de un filósofo griego.
En su interior, la sabia fluye con fervor,
con extrema vida, a los nuevos brotes nada les envidia,
aunque su corteza es testigo
de como del reloj cae suave y perenne el trigo,
adornando su gruesa piel de infinitos laberintos.
En su copa, majestuosa,
verde como piedra preciosa,
cómplice de deseada umbría
por almas que vagan a la deriva,
cada hoja es un recuerdo,
una experiencia ambigua,
que esta cuando se necesita
y cuando no, se marchita,
se desvanece con el azote de una sorpresiva ventisca.
Sus raíces firmes,
anclas de largas cadenas.
Con espíritu de mineros,
buscan con incansable empeño,
el elixir de toda vida.
Conectan la madre tierra,
con el inmenso azul sin fronteras.
Ellas permiten que sea sostén,
que sea viga, de su herencia, de su semilla.
Y viendo como todo a su alrededor se alza,
al son de una ventosa serenata,
el árbol del pastor allí se halla.
Del estruendo de mil truenos es su cuerpo,
y posee la sabiduría de un filósofo griego.
En su interior, la sabia fluye con fervor,
con extrema vida, a los nuevos brotes nada les envidia,
aunque su corteza es testigo
de como del reloj cae suave y perenne el trigo,
adornando su gruesa piel de infinitos laberintos.
En su copa, majestuosa,
verde como piedra preciosa,
cómplice de deseada umbría
por almas que vagan a la deriva,
cada hoja es un recuerdo,
una experiencia ambigua,
que esta cuando se necesita
y cuando no, se marchita,
se desvanece con el azote de una sorpresiva ventisca.
Sus raíces firmes,
anclas de largas cadenas.
Con espíritu de mineros,
buscan con incansable empeño,
el elixir de toda vida.
Conectan la madre tierra,
con el inmenso azul sin fronteras.
Ellas permiten que sea sostén,
que sea viga, de su herencia, de su semilla.
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