Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
No pretendas que la lluvia
Te arranque el fuego,
Cuando el alma tiembla,
Te quemas por dentro,
No pretendas llenar el vacío
De silencio, pues estallará
Más fuerte que el crujir
De glaciares cediendo,
No pretendas buscar en tu palma
Las respuestas que calla el alma,
No intentes borrar la luna,
Pués su luz solo es reflejo
De otro astro que brilla,
Que se vuelve de la orilla espuma.
No quiebres las maderas de tu barco,
Las penas inundarán tu proa,
clavándote rabiosas sus filosas astillas.
No intentes aferrarme con hiedras
Que suben a tu boca con mentiras.
No intentes hipnotizar mis días,
Como si del amor estuvieses poseída.
No intentes correr las ventanas,
Pues no hay arena fundida,
Solo piedras que no dejan ver
Por completo la sima de mis heridas.
No hables como si fuera yo causa perdida,
Habla mejor de tu espada que sin luchar,
Corrió desesperada hacia una salida.
No hables de desamor cuando la anestesia
De tu orgullo tuvo a tu almohada adormecida.
Me decías que un insensible metal fue el amor
Que como un botón de ti prendía,
Te pregunto entonces…
¿Por qué los arboles no crecen en el agua?.
¿Por qué no hay bosque en el mar?
¿Por qué la luna tiene brillo sin nada que quemar?,
Yo te digo!:
-¡Tanta agua puede a las raíces ahogar!
-¡No puedes brillar si no tienes luz para dar!
Entonces calla!,...no me digas que no te supe amar!
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