AXEL LLAMOSAS
Poeta recién llegado
Te contemplo extasiado
de la raíz a la copa,
pues sin ser un ser alado
incluso el cielo te arropa.
Preciado regalo eres
que brinda la madre tierra,
un compendio de placeres
cubriendo con mimo la sierra.
Mientras palpo tu corteza
noto mil rugosidades,
también siento tu tibieza
si con tu vivir me invades.
Levantando mis pupilas
tus ramas copan mi mundo,
con sus formas encandilas
a este pobre vagabundo.
Cuando bailan con el viento
queda grabado en mi mente
esas hojas, bello cuento
que en el corazón se siente.
Qué decir de tus raíces,
fuertes anclas al terreno,
impidiendo te deslices
manteniéndote sereno.
He de darte pues las gracias
por tratarme como a un hijo,
por brindarme mil caricias
bajo el sol darme cobijo.
También he de agradecer
mil momentos especiales,
bajo tu sombra el placer
de mis instintos terrenales.
de la raíz a la copa,
pues sin ser un ser alado
incluso el cielo te arropa.
Preciado regalo eres
que brinda la madre tierra,
un compendio de placeres
cubriendo con mimo la sierra.
Mientras palpo tu corteza
noto mil rugosidades,
también siento tu tibieza
si con tu vivir me invades.
Levantando mis pupilas
tus ramas copan mi mundo,
con sus formas encandilas
a este pobre vagabundo.
Cuando bailan con el viento
queda grabado en mi mente
esas hojas, bello cuento
que en el corazón se siente.
Qué decir de tus raíces,
fuertes anclas al terreno,
impidiendo te deslices
manteniéndote sereno.
He de darte pues las gracias
por tratarme como a un hijo,
por brindarme mil caricias
bajo el sol darme cobijo.
También he de agradecer
mil momentos especiales,
bajo tu sombra el placer
de mis instintos terrenales.