Vital
Poeta veterano en el portal
Solo te pido amor, que me dejes llorar en tu pecho, para lubricar con mis lágrimas de dolor, tu acorazado corazón de hielo.
No es favor en mí el desconsuelo, que por no querer ni reconocerlo, vive en mí y yo en él,
más al ser su alimento el vive y yo muero
Quiero con lágrimas desoxidar tu reloj. Es mi pueril deseo que no paralice más mis tiempos, pues la herrumbre es ácida lumbre y por combustible, mis huesos
No lloro por egoísta siembra, lloro por no compartir la hacienda, esa fortuna siniestra, que se rebela a ser nuestra.
No, no lloro porque no haya sol, ni se templen con él nuestras cuitas,
lloro por la inercia y dolor de que no se entienda mi amor, que como el musgo en la roca sin agua se mustia
Más, ¿ que culpa puedo tener yo? De que en hielo no germine la semilla, y que al mirarla con el alma, vea, como me mira y tiembla, mas su temblor al conmover mi tierra, me arrastra a hacerle compañía en el mismo lugar de su siembra
No me exculpo ni me inculpo, de semejante desatino, que no elegí por camino, ni por
compañero o destino, ni porque mis pasos no dejen limpias huellas en el barro de semejante estancamiento de sabor amargo
Mi estreñido corazón, exprimido y constreñido, en paso angosto y prieto, aún late inquieto,
pero atenazado por tanto desamor.
Y no es mi voluntad y menos intención decir que mi forma de amar sea amar con dolor al dolor que se alimenta de mi amor al amar
No pleiteo ni querello, ni mendigo, ni prodigo mi amor en horizontes perdidos.
No suplico, y menos maldigo la siniestra sombra de este enorme quejido.
Tampoco imploro nada, más si lloro la ausencia por tesoro de tu complacencia anonadada, en la que descansa por almohada tu desesperanzada alma
Porque a mí jardín llegan las mariposas atarazadas por el frio y medio muertas, cual réplicas a mis preciadas rosas que sin polinizar se marchitan y deshojan
Es por eso, que clamo al cielo, pues solo no puedo derretir el hielo que amenaza cual destierro y a la vez encierro de mi aliento que se corta y cae al suelo, antes de llegar a tan siquiera templar al frio témpano....
Por eso lloro, y tan solo pido recostarme en tu pecho, en esa tierra prometida a mis anhelos, donde me sembré y nacieron mis renuevos, para que luzcan ellos alegres y brillen
cual autónomas estrellas y luceros.
Porque al calor de estas lágrimas de amor, exentas de odio, venganza, o egoísta recelo. Crezca en ti el suficiente amor para derretir tu yelmo hielo que impide respirar a la ilusión que intacta duerme entre nosotros en silencio
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