Arde el ocaso llegando el núcleo del día,
donde las sombras quieren terminar el crepúsculo.
Inmenso y rojizo Febo no te hagas minúsculo,
es tarde y la noche invencible ya lo sabía.
Oscurecen los pinos como fuegos furtivos,
vuela el pensamiento esquivando la soledad,
es una campana que hace eco en la oscuridad.
Me muevo en esa sombra de amores fugitivos(.)
Sigilosamente busco una hoja descontenta,
donde escribir antes que se esfume el pensamiento.
Callada está la noche y la luna sigue atenta.
Contenta está la hoja y escrito mi sentimiento.
La noche sabía el desenlace que sustenta,
todo puede oscurecer menos lo que yo siento(.)
Amigo Agus: el verso alejandrino se forma mediante la unión de dos versos heptasílabos (hemistiquios) separados por una pausa intermedia llamada cesura. Esto les da un ritmo muy particular que se logra mediante una métrica precisa y aplicando en cada hemistiquio, por separado, ciertas compensaciones silábicas.
Veamos este soneto alejandrino del poeta nicaragüense Rubén Darío
MARGARITA
¿Recuerdas que querías // ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente //
tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, // en la primera cita,
en una noche alegre //
que nunca volverá.
Tus labios escarlata // de púrpura maldita
sorbían el champaña //
del fino baccarat;
tus dedos deshojaban // la blanca margarita,
«Sí... no... sí... no...», y sabías //
que te adoraba ya!
Después, ¡oh flor de Histeria!, // llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas //
tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, // tus quejas eran mía».
Y en una tarde triste // de los más dulces días,
la muerte, la celosa, // por ver si me querías,
¡como a una margarita //
de amor, te deshojó!
Los hemistiquios en azul tienen seis sílabas ortográficas, pero al terminar en palabra aguda se les suma una sílaba (6+1=7)
El hemistiquio en naranja tiene ocho sílabas ortográficas, pero al terminar en palabra esdrújula se le resta una sílaba (8-1=7)
El resto de los hemistiquios del soneto termina en palabra grave, por tanto su métrica permanece inalterable.
Escribir un soneto alejandrino requiere dominio de la técnica y conocimiento de la teoría. Hay otros detalles que debes saber, como por ejemplo la imposibilidad de hacer sinalefas entre hemistiquios. Te sugiero comenzar con el estudio de estas breves notas. Si eres un entusiasta de la poesía clásica ─como creo que lo eres─ te servirán de base para tus futuros proyectos poéticos. Estoy seguro de que en tus próximos intentos lo harás mucho mejor. ¡Sigue adelante!