Arde la tarde,
y el intento,
es de verte nuevamente
en el ocaso.
En una sombra flaca
me guarezco,
con un papel en blanco
bajo el brazo,
esperando que el verso
se haga letra,
y en busca de tu abrazo,
se haga canto.
Ser poeta es caminar
mil soledades,
en busca de un susurro
que estremezca.
Treparse
a las colinas de la tarde,
con un sueño en el alma,
y en las piernas.
Yo siempre he caminado
hacia tu encuentro,
sin saber que el tropiezo,
era camino.
Y así
me he emborrachado de tristeza,
en las sobrias cantinas del olvido.
y el intento,
es de verte nuevamente
en el ocaso.
En una sombra flaca
me guarezco,
con un papel en blanco
bajo el brazo,
esperando que el verso
se haga letra,
y en busca de tu abrazo,
se haga canto.
Ser poeta es caminar
mil soledades,
en busca de un susurro
que estremezca.
Treparse
a las colinas de la tarde,
con un sueño en el alma,
y en las piernas.
Yo siempre he caminado
hacia tu encuentro,
sin saber que el tropiezo,
era camino.
Y así
me he emborrachado de tristeza,
en las sobrias cantinas del olvido.
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