epa. qué buenas imágenes del precipicio, eh susi. ¡cómo se deshace hasta la roca más hija de puta, hasta reducirse a su expresión más nimia! el agua y el viento rajan la carne y la tierra, dejándonos solo las líneas en nuestra palma de la mano. en algún paisaje similar iba yo vestido de jesús, en mi ayuno interestatal e interestelar: ahí he tenido una aparición y me he topao' con una jodía diosa del desierto.
tenés rato de no venir vos.
saludos.