debiloto
Poeta adicto al portal
Arde la herida del pueblo embravecido,
ante el insulto del político corrupto,
su ya presencia irrita a la memoria,
cual de falaz ha sido su mentira.
No hay argumentos al atropello,
a la memoria de un pueblo dolido,
de que justicia nos hablan abyecta,
en el cuero del que es honesto.
Arde la herida de la traición malsana,
cuando la mentira es moneda de cambio,
y unos cobardes con togas de jueces,
se creen honorables de dudosa estirpe.
Si es la democracia el orden, la vida,
porque la degradan con falsas promesas,
no será la hora que el pueblo levante,
y limpie la basura de mentes dormidas.
No hay instituciones todo es arrebato,
buscan por sus fueros aves de rapiñas,
el pueblo masculla su bronca enquistada,
sueña con su patria, sueña con su vida.
Ya no cabe la justicia es lenta, anquilosada,
las leyes padecen guardadas en cajones,
y hombres que dicen ser jueces,
aunque la justicia se encuentre perdida.
Salve mi Argentina, de sus propios hijos,
que nunca supieron cuidarte ni amarte,
porque la banderas está en sus bolsillos,
y ya nada importa todos son bandidos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
ante el insulto del político corrupto,
su ya presencia irrita a la memoria,
cual de falaz ha sido su mentira.
No hay argumentos al atropello,
a la memoria de un pueblo dolido,
de que justicia nos hablan abyecta,
en el cuero del que es honesto.
Arde la herida de la traición malsana,
cuando la mentira es moneda de cambio,
y unos cobardes con togas de jueces,
se creen honorables de dudosa estirpe.
Si es la democracia el orden, la vida,
porque la degradan con falsas promesas,
no será la hora que el pueblo levante,
y limpie la basura de mentes dormidas.
No hay instituciones todo es arrebato,
buscan por sus fueros aves de rapiñas,
el pueblo masculla su bronca enquistada,
sueña con su patria, sueña con su vida.
Ya no cabe la justicia es lenta, anquilosada,
las leyes padecen guardadas en cajones,
y hombres que dicen ser jueces,
aunque la justicia se encuentre perdida.
Salve mi Argentina, de sus propios hijos,
que nunca supieron cuidarte ni amarte,
porque la banderas está en sus bolsillos,
y ya nada importa todos son bandidos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA