Sira
Poeta fiel al portal
Árido olvido
El día, finalmente, ha llegado.
Ya lo esperaba.
Sabía que, antes o después,
inevitablemente ocurriría.
Y, sin embargo,
no se trata de algo
que aligere o incentive mi sonrisa.
Y así, el momento transcurrió sin más;
sin pena ni gloria que ameritarle.
Fue, precisamente,
la carencia absoluta
de emoción por mi parte
la que instigó los engranajes.
Y así, las neuronas
que configuran mi mente
de bruces se toparon
con un concepto diferente;
muy distinto al esperado.
Entrechocándose de frente
con una ominosa realidad
otrora inimaginable
y que, por otro lado,
distaba ya mucho
de resultarme trascendente.
Y así, tan importante efeméride
pasó sin más; porque,
sin apenas darme cuenta,
yo ya te había olvidado.
El día, finalmente, ha llegado.
Ya lo esperaba.
Sabía que, antes o después,
inevitablemente ocurriría.
Y, sin embargo,
no se trata de algo
que aligere o incentive mi sonrisa.
Y así, el momento transcurrió sin más;
sin pena ni gloria que ameritarle.
Fue, precisamente,
la carencia absoluta
de emoción por mi parte
la que instigó los engranajes.
Y así, las neuronas
que configuran mi mente
de bruces se toparon
con un concepto diferente;
muy distinto al esperado.
Entrechocándose de frente
con una ominosa realidad
otrora inimaginable
y que, por otro lado,
distaba ya mucho
de resultarme trascendente.
Y así, tan importante efeméride
pasó sin más; porque,
sin apenas darme cuenta,
yo ya te había olvidado.
Última edición:
::
::