marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Son tus ojos melodía de media noche,
atisbo fulgor que merodeas por mis hombros
buscando el calor innato de mi cuello durmiente,
paseando como olas tus marejadas en mi cintura doblada.
Te precipitas con cantos de durmiente certero,
estropeando mi sueño silente,
esforzando el despertar excitado,
removiendo el pensamiento para culminar con el deseo en la boca.
Y besarte en desorden y ávida,
desconcertando mi boca de lengua ágil y empeñosa.
Así Caerte sobre tus bríos
y sorprenderte vehemente bajo las sabanas con carne suave.
Perseguir con sigilo la agudeza
que en tu boca emana el sentido del placer,
para absortar las notas de tus respiros furiosos en mi oído
y contemplar gustosa, el canto fulminante de tu desorden en media noche.
atisbo fulgor que merodeas por mis hombros
buscando el calor innato de mi cuello durmiente,
paseando como olas tus marejadas en mi cintura doblada.
Te precipitas con cantos de durmiente certero,
estropeando mi sueño silente,
esforzando el despertar excitado,
removiendo el pensamiento para culminar con el deseo en la boca.
Y besarte en desorden y ávida,
desconcertando mi boca de lengua ágil y empeñosa.
Así Caerte sobre tus bríos
y sorprenderte vehemente bajo las sabanas con carne suave.
Perseguir con sigilo la agudeza
que en tu boca emana el sentido del placer,
para absortar las notas de tus respiros furiosos en mi oído
y contemplar gustosa, el canto fulminante de tu desorden en media noche.
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