Wiccambar
Poeta adicto al portal
Me dejaste tu aroma en la puerta negra,
así es el aroma de una mujer
cuando huele a su destino de pasiones prohibidas.
Entre sus piernas guarda los secretos de sus amantes,
mientras lleva su aroma errante en cada puerta.
No hay momento que digas que no,
siempre quieres mas,
no evitas el moribundo deseo.
Paraíso que empieza en sus labios y
termina en el averno de mentiras,
de las promesas incumplidas,
de que nunca será mujer y dueña.
Frente a tu puerta pasa ese aroma en celo,
y despiertas obsesionado con el olor de aquella
que te esclaviza y te aprisiona en tus fantasías
de hombre atado,
eres esclavo de una mujer moribunda en
deseos y pasiones.
Deseas ese milagro de la erección con su aroma hipnotizante,
no importa cual perfume es,
solo te dejas consumir por ese sueño de la orgía,
orgía de dos piernas, dos senos,
dos labios y tú eres el único dueño.
Pasa por tu puerta
y sueñas,
sueñas con ella
amaneces con ella
y olvidas a la mujer que está a tu lado.
así es el aroma de una mujer
cuando huele a su destino de pasiones prohibidas.
Entre sus piernas guarda los secretos de sus amantes,
mientras lleva su aroma errante en cada puerta.
No hay momento que digas que no,
siempre quieres mas,
no evitas el moribundo deseo.
Paraíso que empieza en sus labios y
termina en el averno de mentiras,
de las promesas incumplidas,
de que nunca será mujer y dueña.
Frente a tu puerta pasa ese aroma en celo,
y despiertas obsesionado con el olor de aquella
que te esclaviza y te aprisiona en tus fantasías
de hombre atado,
eres esclavo de una mujer moribunda en
deseos y pasiones.
Deseas ese milagro de la erección con su aroma hipnotizante,
no importa cual perfume es,
solo te dejas consumir por ese sueño de la orgía,
orgía de dos piernas, dos senos,
dos labios y tú eres el único dueño.
Pasa por tu puerta
y sueñas,
sueñas con ella
amaneces con ella
y olvidas a la mujer que está a tu lado.
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