Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
Como espejismo perecedero, así quiero desentrañar las raices de esta pasión insana. Quiero degollar una a una las arterias de mi corazón lesionado y quebrar por completo las hiedras tóxicas de mi cariño irracional.
Quiero guardar mis añoranzas en los alfileres congelados de esta decepción y así derruir esta debilidad anémica que me hace sentir la intensidad oculta de sus detalles anodinos.
Quiero reivindicar la sobriedad de los vientos y la parsimonia de las casualidades, que me arrojaban a un follaje extenso en su abundante serenidad !Ya no quiero estar aferrado a su presencia incolora que se une a un caos marchito y seductor en la frágil compasión!
!Ya no quiero tenerla un segundo más en los mantos de mi agonía! !Ya no quiero que viva enterrada en mí como un clavo oxidado! Ella no es para mí, es la única verdad !Arrancámela Dios! !Ya no quiero observar el agrio sabor de su desdén lapidario!
Quiero guardar mis añoranzas en los alfileres congelados de esta decepción y así derruir esta debilidad anémica que me hace sentir la intensidad oculta de sus detalles anodinos.
Quiero reivindicar la sobriedad de los vientos y la parsimonia de las casualidades, que me arrojaban a un follaje extenso en su abundante serenidad !Ya no quiero estar aferrado a su presencia incolora que se une a un caos marchito y seductor en la frágil compasión!
!Ya no quiero tenerla un segundo más en los mantos de mi agonía! !Ya no quiero que viva enterrada en mí como un clavo oxidado! Ella no es para mí, es la única verdad !Arrancámela Dios! !Ya no quiero observar el agrio sabor de su desdén lapidario!