Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
Si me perdonara todo este dolor,
Si me pudiera encontrar con la ausencia, madre del olvido
Si el acto de la comunión con la conciencia, que es el dispensar, me fuese permitido
Olvidaría, tal vez, cuantas veces me he olvidado de ti
Olvidaría que me fui haciendo menos en tú vida y la mía
Pensaría que todo este amor fulminante, no me fulminó de tus recuerdos
Pensaría que estuve a tu lado y contigo y en tú cama y tus palabras
Y me diría que eres y no que fuiste, y que todavía estas allí en la cena
Y me diría que soy libre para estar en casa
Y ya no me sentiría como un extraño en nuestra alcoba
Entonces soñaría con la certeza de tú nombre en mi boca
Entonces, quizá, no me despertaría a tú lado preguntándome quien eres
Pero no hay olvido ni sueños, no hay nombres ni palabras y ni siquiera cama
No hay absolución ni olvido
No me puedo dejar de acordar de lo que ya no soy, ni de lo que no fui.
Cuanto se ha perdido en los recuerdos y cuanto falta por recordar para olvidar.
Queda todo ese sin fin de fantasmas aberrantes caminando por la casa
Todos esos recuerdos de lo pequeño que me hice en tú mundo
De lo que fuiste ya ni me acuerdo, lastima de mi que solo me olvido de ti
De lo que fui no dejo de acordarme, con toda esta carga de tu ausencia
Si me pudiera encontrar con la ausencia, madre del olvido
Si el acto de la comunión con la conciencia, que es el dispensar, me fuese permitido
Olvidaría, tal vez, cuantas veces me he olvidado de ti
Olvidaría que me fui haciendo menos en tú vida y la mía
Pensaría que todo este amor fulminante, no me fulminó de tus recuerdos
Pensaría que estuve a tu lado y contigo y en tú cama y tus palabras
Y me diría que eres y no que fuiste, y que todavía estas allí en la cena
Y me diría que soy libre para estar en casa
Y ya no me sentiría como un extraño en nuestra alcoba
Entonces soñaría con la certeza de tú nombre en mi boca
Entonces, quizá, no me despertaría a tú lado preguntándome quien eres
Pero no hay olvido ni sueños, no hay nombres ni palabras y ni siquiera cama
No hay absolución ni olvido
No me puedo dejar de acordar de lo que ya no soy, ni de lo que no fui.
Cuanto se ha perdido en los recuerdos y cuanto falta por recordar para olvidar.
Queda todo ese sin fin de fantasmas aberrantes caminando por la casa
Todos esos recuerdos de lo pequeño que me hice en tú mundo
De lo que fuiste ya ni me acuerdo, lastima de mi que solo me olvido de ti
De lo que fui no dejo de acordarme, con toda esta carga de tu ausencia