Arrodillado me ruegas que no te abandone,
Anhele que nunca llegara este momento,
Hoy es clara señal de que depreciaste,
Mi amor dejándolo inclemente al olvido,
Las caricias vanas las sobrestimaste,
Y pretendes que haga caso omiso,
De tus devaneos amorosos aceptándote,
¡Ya no! soy la que su corazón vistió de luto,
El fantasma que vagaba impaciente,
Mientras a otras poseías en sueños en mi lecho,
Soporte mi dolor al verte inerte,
Pensando que eran lagrimas del duelo,
De aquel amor que hoy diste muerte.
Anhele que nunca llegara este momento,
Hoy es clara señal de que depreciaste,
Mi amor dejándolo inclemente al olvido,
Las caricias vanas las sobrestimaste,
Y pretendes que haga caso omiso,
De tus devaneos amorosos aceptándote,
¡Ya no! soy la que su corazón vistió de luto,
El fantasma que vagaba impaciente,
Mientras a otras poseías en sueños en mi lecho,
Soporte mi dolor al verte inerte,
Pensando que eran lagrimas del duelo,
De aquel amor que hoy diste muerte.