Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
En el arte de amar (te)
están mis manos;
miserables, oscuras, impávidas
y siniestras manos que te acogen,
también mis labios;
industriosos, generosos, sólidos
como un pan a la hora del té.
No puedo dejar de nombrar
mis ojos para amar,
sedientos, vigilantes, lascivos
y de un filoso mirar,
por último la lengua desvergonzada,
como un arcoíris de sensaciones,
indiscreta, dominante, y punzante
como una flecha de infinitos demonios
de placer.
están mis manos;
miserables, oscuras, impávidas
y siniestras manos que te acogen,
también mis labios;
industriosos, generosos, sólidos
como un pan a la hora del té.
No puedo dejar de nombrar
mis ojos para amar,
sedientos, vigilantes, lascivos
y de un filoso mirar,
por último la lengua desvergonzada,
como un arcoíris de sensaciones,
indiscreta, dominante, y punzante
como una flecha de infinitos demonios
de placer.
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