Josefina Baró
Poeta recién llegado
En una cascada de aguas de cristal
Mientas la aurora despuntaba
Una dama de los bosques natural
Tranquilamente se bañaba.
Cerca del lugar
Y sin sospechar nada
Un joven muchacho con sus animales cazaba.
Se detuvo a descansar
Pues las horas escapaban
Y lo que vio al despertar
Sí que no se lo esperaba.
Melena negra como un cuervo
Brillantes ojos plateados
Le hicieron olvidar el tiempo
Lo dejaron embobado.
Con ella decidió que se debía casar
¡Pobre hombre!
No sabía lo que le iba a pasar.
Se volvió la diosa enfurecida
Apenas su presencia pudo notar
Humillada y ofendida en su secreto virginal
Al intruso castigó de forma muy original.
Las pezuñas a los dedos reemplazaron
Las astas de su cabeza brotaron
Pelo castaño en su cuerpo creció
Y en un hermoso ciervo se tornó.
Cincuenta miradas hambrientas
Caen sobre el osado mortal
Sus propias bestias,
Muy violentas
Lo devoran sin piedad.
Esta historia tiene una muy sabia lección:
Respeta la intimidad
(Sobre todo la de una deidad)
O termina como Acteón.
Mientas la aurora despuntaba
Una dama de los bosques natural
Tranquilamente se bañaba.
Cerca del lugar
Y sin sospechar nada
Un joven muchacho con sus animales cazaba.
Se detuvo a descansar
Pues las horas escapaban
Y lo que vio al despertar
Sí que no se lo esperaba.
Melena negra como un cuervo
Brillantes ojos plateados
Le hicieron olvidar el tiempo
Lo dejaron embobado.
Con ella decidió que se debía casar
¡Pobre hombre!
No sabía lo que le iba a pasar.
Se volvió la diosa enfurecida
Apenas su presencia pudo notar
Humillada y ofendida en su secreto virginal
Al intruso castigó de forma muy original.
Las pezuñas a los dedos reemplazaron
Las astas de su cabeza brotaron
Pelo castaño en su cuerpo creció
Y en un hermoso ciervo se tornó.
Cincuenta miradas hambrientas
Caen sobre el osado mortal
Sus propias bestias,
Muy violentas
Lo devoran sin piedad.
Esta historia tiene una muy sabia lección:
Respeta la intimidad
(Sobre todo la de una deidad)
O termina como Acteón.