Las emociones son reflejo
del alma que se conmueve,
no castigo ni consejo,
son la luz que se nos mueve.
Surgen cuando interpretamos
la vida y sus condiciones,
y en silencio las forjamos
como las propias creaciones.
No son dioses ni temores,
ni tormenta ni castigo,
son tan solo los colores
que pintamos al abrigo.
Podemos darles sentido,
afinarlas con mesura,
comprender lo que ha dolido
y abrazar cada fisura.
Porque el sentir es humano,
no se escoge ni se evita,
mas llevarlo con la mano
es la senda más bendita.
del alma que se conmueve,
no castigo ni consejo,
son la luz que se nos mueve.
Surgen cuando interpretamos
la vida y sus condiciones,
y en silencio las forjamos
como las propias creaciones.
No son dioses ni temores,
ni tormenta ni castigo,
son tan solo los colores
que pintamos al abrigo.
Podemos darles sentido,
afinarlas con mesura,
comprender lo que ha dolido
y abrazar cada fisura.
Porque el sentir es humano,
no se escoge ni se evita,
mas llevarlo con la mano
es la senda más bendita.