K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
La luna quebrada
teje las sombras en los escombros
de mi almohada.
Andrajos de lo que se llevó
el silbido afilado de la arena entre tus
séptimas intenciones
Nunca supe si morí a buena hora,
si al menos alcancé a dar
las buenas noches a mi sombra.
La muerte atravesó la víscera de mis versos.
Coaguló dolores, y esparció salmueras.
¿Dónde es que suenan ellos ahora?
¿En el grito de un tatuaje?
O, acaso en las venas del mismo averno
Ellos. Yo. Todos.
Uno solo.
Allanamos la pendiente del alba
con túmulos de constelaciones en las espalda
y ese negro impulso de sonreír
Mirar a los dioses de la desidia de nuevo,
guiñar el ojo y alzar el dedo.
   
   
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