El humo del cigarro
se mimetiza con la niebla
como la lágrima
a la pena.
El recuerdo es una caricia
y se querella
en el último rincón del alma
alterando el latir de mis venas.
La noche más oscura,
no es más negra
que lo que el alma
expresa.
Y su cuerpo está ahí,
inmóvil,
cercano a la tierra
acompañando el frío duelo
como la noche a las estrellas.
Y mientras me abraza la nostalgia,
por la garganta me trepan
olas de suspiros
sabiendo que está ahí,
tan lejos y a la vez tan cerca.