Álex Hernández
Poeta recién llegado
Me cocí un algodón
de azúcar en
los labios por
si volvías.
Luego pensé
si todavía
querrías…
quererme.
Tan así y tan de repente
el mar de tu desnudo
golpeo mi reloj,
y la arena
nos trajo
de vuelta
al recuerdo,
y me hice
isla
y fuiste
ola
en mis
costas.
Perdón por no pedir
que te quedarás
pero el pájaro
que vuela no
es el que tiene alas…
sino el que tiene
un cielo.
Y tu y yo perdimos
la brújula
los remos
la fuerza
y los horarios.
Nos fuimos dejando la piel
en las mudanzas,
y no quedo
más que la indiferencia,
y aquel algodón azul
que no quisimos
cambiar
como prueba
de que lo
hemos
perdido
todo
de azúcar en
los labios por
si volvías.
Luego pensé
si todavía
querrías…
quererme.
Tan así y tan de repente
el mar de tu desnudo
golpeo mi reloj,
y la arena
nos trajo
de vuelta
al recuerdo,
y me hice
isla
y fuiste
ola
en mis
costas.
Perdón por no pedir
que te quedarás
pero el pájaro
que vuela no
es el que tiene alas…
sino el que tiene
un cielo.
Y tu y yo perdimos
la brújula
los remos
la fuerza
y los horarios.
Nos fuimos dejando la piel
en las mudanzas,
y no quedo
más que la indiferencia,
y aquel algodón azul
que no quisimos
cambiar
como prueba
de que lo
hemos
perdido
todo