William Jara A.
Poeta recién llegado
Ambición y envidia en su contra,
Despertó en ti las ganas de aniquilarlo,
Día y noche, estudiaste sus movimientos,
Para dar inicio a tu plan siniestro.
Con cautela ingresaste en su habitación,
Caminado como sobre cáscaras de huevos,
Mientras duerme te acercaste a su lado,
Puñal en mano, comenzó el asesinato.
Iniciaste sedándolo con cloroformo,
Y luego destrozando su torso,
Cada quejido te extasiaba,
Pensamientos perversos en tu mente giraban.
Mente siniestra la tuya,
Premeditaste cada movimiento,
Sin dudar apuñalabas más y más,
Su cuerpo que yacía muerto.
Foso cavado en el jardín,
El mismo que tú su amada esposa cuidaste,
Llevaste su frío cuerpo al lugar,
Para así tu crimen ocultar.
Hoy disfrutas la primera cosecha,
Rojas manzanas con parte de él,
Lo enterraste en tu sembrío ruin,
Sin lugar a dudas, tu perfecto abono fue.
Saboreas cada una de ellas,
Como si contigo el momento compartiera,
Tu obsesión por él, y tu poco sentir,
Te condujo a éste delito vil.
Sonríes mientras comes cada manzana,
Sabes que con cada mordisco ingieres parte de él,
Obsesión maldita que te hizo cometer,
Asesinar al ser amado,
pudiendo amarlo hasta más no poder.
Despertó en ti las ganas de aniquilarlo,
Día y noche, estudiaste sus movimientos,
Para dar inicio a tu plan siniestro.
Con cautela ingresaste en su habitación,
Caminado como sobre cáscaras de huevos,
Mientras duerme te acercaste a su lado,
Puñal en mano, comenzó el asesinato.
Iniciaste sedándolo con cloroformo,
Y luego destrozando su torso,
Cada quejido te extasiaba,
Pensamientos perversos en tu mente giraban.
Mente siniestra la tuya,
Premeditaste cada movimiento,
Sin dudar apuñalabas más y más,
Su cuerpo que yacía muerto.
Foso cavado en el jardín,
El mismo que tú su amada esposa cuidaste,
Llevaste su frío cuerpo al lugar,
Para así tu crimen ocultar.
Hoy disfrutas la primera cosecha,
Rojas manzanas con parte de él,
Lo enterraste en tu sembrío ruin,
Sin lugar a dudas, tu perfecto abono fue.
Saboreas cada una de ellas,
Como si contigo el momento compartiera,
Tu obsesión por él, y tu poco sentir,
Te condujo a éste delito vil.
Sonríes mientras comes cada manzana,
Sabes que con cada mordisco ingieres parte de él,
Obsesión maldita que te hizo cometer,
Asesinar al ser amado,
pudiendo amarlo hasta más no poder.