Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
A borbotones flores carmesí
Descollaban de su pecho,
Sobre de hojas secas el lecho
Una mano empuñada quedó así.
Oh por Dios...!
Oh por Dios...!
Alguien que pasaba y con el cuerpo tropezaba levantó el pié horrorizada como quien ha pisado la materia indecorosa y despreciada.
Palidez le sobrevino
Un tropel se oía en su torso
Y aunque triste, pero hermoso
La anciana cayo en el vino.
E los allí! Dijo un pescador oriundo de la suerte, que encontró de bruces la muerte mientras el poniente
Moribundo, de lejos los miraba.
Suceso de portada!
Exclamó quien decía haberlo visto todo. No existía modo, escrutaba,
inspector muy diestro.
Sorpresa testificada
Quien dormía despertaba con sangre hasta en la nada, de la muerte su cara.
Y en el lastre suelo alguien aún dormía.
Nadie lo conocía o quizás si!
Intensa letanía hecha un eco redoblante. Todos se acercaban,
Porque de nombre no, mas de cara si.
Asesinatos... Noticia de portada.
Este flagelo nos quita el sueño
Mientras ellos con los ángeles duermen.
En su mano un lienzo descubrió
Aquel resucitador de muertos.
Con su bata blanca y genio sobrio,
Entrego en envoltorio el cuerpo.
Despidióse del mundo con las siguientes: Yo la amaba, y aún la amo más que a mis años. Más que las abejas la primavera y por vez primera siento que hago algo para demostrarlo,
Sin regalos ni tiempos, ni calendarios.
Cómo no amarla, si para ello he nacido y aun con mi último respiro la amaré sobre las cordilleras, sobre las maravillas, sobre los hombros del viento y lo infinito del tiempo
Es un amor cobarde, tan cobarde como sincero.
Por ello la muerte prefiero
Antes que vivir valiente y sin cero.
Quien encuentre esta casa vacía,
Tirada y pérdida, entregue le esta carta donde le entrego mi vida.
Descollaban de su pecho,
Sobre de hojas secas el lecho
Una mano empuñada quedó así.
Oh por Dios...!
Oh por Dios...!
Alguien que pasaba y con el cuerpo tropezaba levantó el pié horrorizada como quien ha pisado la materia indecorosa y despreciada.
Palidez le sobrevino
Un tropel se oía en su torso
Y aunque triste, pero hermoso
La anciana cayo en el vino.
E los allí! Dijo un pescador oriundo de la suerte, que encontró de bruces la muerte mientras el poniente
Moribundo, de lejos los miraba.
Suceso de portada!
Exclamó quien decía haberlo visto todo. No existía modo, escrutaba,
inspector muy diestro.
Sorpresa testificada
Quien dormía despertaba con sangre hasta en la nada, de la muerte su cara.
Y en el lastre suelo alguien aún dormía.
Nadie lo conocía o quizás si!
Intensa letanía hecha un eco redoblante. Todos se acercaban,
Porque de nombre no, mas de cara si.
Asesinatos... Noticia de portada.
Este flagelo nos quita el sueño
Mientras ellos con los ángeles duermen.
En su mano un lienzo descubrió
Aquel resucitador de muertos.
Con su bata blanca y genio sobrio,
Entrego en envoltorio el cuerpo.
Despidióse del mundo con las siguientes: Yo la amaba, y aún la amo más que a mis años. Más que las abejas la primavera y por vez primera siento que hago algo para demostrarlo,
Sin regalos ni tiempos, ni calendarios.
Cómo no amarla, si para ello he nacido y aun con mi último respiro la amaré sobre las cordilleras, sobre las maravillas, sobre los hombros del viento y lo infinito del tiempo
Es un amor cobarde, tan cobarde como sincero.
Por ello la muerte prefiero
Antes que vivir valiente y sin cero.
Quien encuentre esta casa vacía,
Tirada y pérdida, entregue le esta carta donde le entrego mi vida.
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