Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Así de bastante
Lo amaba
como se ama
el agua en primavera.
Lo deseaba,
como se desea el sol
en el más crudo invierno.
Lo sujetaba,
como se sostiene una manta
en medio del frió.
Lo cuidaba,
como un tesoro
en los brazos.
Lo quería,
como una sonrisa
en los labios.
Lo abrazaba,
como al más tierno
cachorrito.
Lo deseaba,
como el perfume,
en el cuello.
Pero lo dejé,
porque me descuidó
y permitió
que descubriera
lo que a un hombre
no le conviene
que una mujer sepa…
que podía vivir sin él.
Lo amaba
como se ama
el agua en primavera.
Lo deseaba,
como se desea el sol
en el más crudo invierno.
Lo sujetaba,
como se sostiene una manta
en medio del frió.
Lo cuidaba,
como un tesoro
en los brazos.
Lo quería,
como una sonrisa
en los labios.
Lo abrazaba,
como al más tierno
cachorrito.
Lo deseaba,
como el perfume,
en el cuello.
Pero lo dejé,
porque me descuidó
y permitió
que descubriera
lo que a un hombre
no le conviene
que una mujer sepa…
que podía vivir sin él.