Así eras tú...

Así eras tú,
te bebías la mañana de las plazas
corriendo descalza
como una golondrina de oro.
Tenías una lámpara clavada en las
entrañas,
Y la turbia suavidad
de los tibios duraznos a la siesta
Eras así, amada.
Eso era lo que más me gustaba de ti: que
tú eras tú y que yo te amaba
Y a veces una ternura de mirarte
emergía desde el alma
y me alertaba la carne.
Así eras tú rutinaria
y fresca y nueva y necesaria
como la mañana
Y tu mano cotidiana
como un gorrión adormecido en la ventana
en un rincón de la mía
se acurrucaba.
Tu beso silvestre como el de las abejas
en las plantas
recolectaba el polen de los sueños
con ingenuidad de niño que rezara.
Y tú tenías Dios y me contabas
todas las mañanas
que le rezabas que nos conservara.
Enjugabas tus ojos con silencio
y me mirabas
y enjuagabas tus manos en tu pelo
porque tú sabías que me gustaba.
Pero a veces te escondías detrás de tu
mirada
con recelo de paloma algo asustada
y ya ni la mañana te podía
hacer dorada
porque eras una ventana
obsesivamente cerrada y clausurada.
Las noches de esos días, amor mío
yo rezaba como tú rezabas
(todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


Precioso! Así era el estar a su lado,un monumento a la felicidad con la sonrisa más amplia y poética..Un gusto leerte, besos
 
Así eras tú,
te bebías la mañana de las plazas
corriendo descalza
como una golondrina de oro.
Tenías una lámpara clavada en las
entrañas,
Y la turbia suavidad
de los tibios duraznos a la siesta
Eras así, amada.
Eso era lo que más me gustaba de ti: que
tú eras tú y que yo te amaba
Y a veces una ternura de mirarte
emergía desde el alma
y me alertaba la carne.
Así eras tú rutinaria
y fresca y nueva y necesaria
como la mañana
Y tu mano cotidiana
como un gorrión adormecido en la ventana
en un rincón de la mía
se acurrucaba.
Tu beso silvestre como el de las abejas
en las plantas
recolectaba el polen de los sueños
con ingenuidad de niño que rezara.
Y tú tenías Dios y me contabas
todas las mañanas
que le rezabas que nos conservara.
Enjugabas tus ojos con silencio
y me mirabas
y enjuagabas tus manos en tu pelo
porque tú sabías que me gustaba.
Pero a veces te escondías detrás de tu
mirada
con recelo de paloma algo asustada
y ya ni la mañana te podía
hacer dorada
porque eras una ventana
obsesivamente cerrada y clausurada.
Las noches de esos días, amor mío
yo rezaba como tú rezabas
(todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Grande POETA!
Abrazo.
 
Hermoso enamorado, profundamente sentido. Una verdadera belleza Jorge. De tu genial inspiración. Un placer leerte.
Abrazos.
 
Eres un maestro, querido Jorge. Dominas por igual la gestión y administración de los sentimientos, como la riqueza del verbo necesaria para hacerlos poesía.

Y construyes poemas de gran altura literaria, dándoles una melodía agradable (dentro de la poesía libre, sin normas, con la que escribes). Todo es armonioso en tu poema (en toda tu poesía), y fluye como cantarina agua de un arroyo, para delicia de quienes te leemos.

Mis estrellas, querido amigo, y, si la maquinilla me deja, reputación bien merecida.

Un fuerte abrazo.
 
Bello canto de amor, de olvido y de nostalgia. Palabras que están sin estar en tu poema porque sabés elegir el magnífico camino de "no resolver" y en su lugar "ahondar" momentos. Gran poema. Felicidades.
 
Bello poema, suena a música,
con tiernas imágenes,
Así era ella, lo era todo
y lo mas importante
es que aún sigue siendo así, esté donde esté.
Un cordial saludo , compañero
 
Bello rezo que nombra el recuerdo, que trae perfume de amor al despertar los sentidos. Preciosos versos.
Besos que te lleguen en silencio, mi querido Jorge, estrellas a la ventana, abierta quede en algún momento.
Mar - Silencio Nocturno
 
Así eras tú,
te bebías la mañana de las plazas
corriendo descalza
como una golondrina de oro.
Tenías una lámpara clavada en las
entrañas,
Y la turbia suavidad
de los tibios duraznos a la siesta
Eras así, amada.
Eso era lo que más me gustaba de ti: que
tú eras tú y que yo te amaba
Y a veces una ternura de mirarte
emergía desde el alma
y me alertaba la carne.
Así eras tú rutinaria
y fresca y nueva y necesaria
como la mañana
Y tu mano cotidiana
como un gorrión adormecido en la ventana
en un rincón de la mía
se acurrucaba.
Tu beso silvestre como el de las abejas
en las plantas
recolectaba el polen de los sueños
con ingenuidad de niño que rezara.
Y tú tenías Dios y me contabas
todas las mañanas
que le rezabas que nos conservara.
Enjugabas tus ojos con silencio
y me mirabas
y enjuagabas tus manos en tu pelo
porque tú sabías que me gustaba.
Pero a veces te escondías detrás de tu
mirada
con recelo de paloma algo asustada
y ya ni la mañana te podía
hacer dorada
porque eras una ventana
obsesivamente cerrada y clausurada.
Las noches de esos días, amor mío
yo rezaba como tú rezabas
(todavía rezo a veces, cuando te recuerdo)


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Sentir profundo, amor hacia una mujer en pasado, bellas imagenes
que se entregan entre interrogantes magneticos. felicidades.
luzyabsenta
 

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