Chris hoe
Poeta recién llegado
El pajar sin pájaros, una naciente sin agua, una pista sin carros. Un tren militar sin soldados, un animal sin humano, así estoy yo sin ti.
Un mar sin arena, un sol sin luna, entre las tazas de amargura, estaba solo sin ti. Una vena sin sangre, una arteria sin corazón, yo soy el que esta desplante, este loco sin amantes.
Los dedos sin anillos, este padre sin niños, un tesoro sin oro, estos besos en el purgatorio. Ni contigo ni sin ti, esta madre sin vientre, yo solo buscaba tu mano en los amaneceres, una bala sin plomo.
Este corazón reciclado como los regalos del catorce de febrero, este huérfano con hambre, anda en las calles en vísperas de ser ambulante.
Este ciego con ojos, este sordo con orejas, este señor disfruta del pasado, aunque sea celoso. Un poeta sin pluma, la única inspiración de tu poesía, así estoy yo sin ti en el muerto sin velorio.
Este zapato sin pie, esta camisa sin botones, un burdel de mujeres sin hombres. Este crimen sin asesino, esta navidad sin regalos, el año nuevo sin ser festejado.
La llamada sin teléfono, el teléfono sin números, los números en desorden, estoy en vela desde las doce.
El que le aplaudían decía: no necito de otras, ella lo tiene todo, pero mi corazón decía: que necesitaba otra, porque ella ya lo tenía todo. Así estaba yo sin ti en cada despojo, esta lagrimas sin ojos.
El alto sin bajo, el flaco sin gordo, el perro sin correa, la maratón de las pesadillas en colmena.
Los sueños sin estar dormidos, las hormigas sin su pan, los fríos sin abrazos, el tiempo pasado esta atrás. Yo sin ti y no se sabe nada de mí, porque el soñador murió y en él se fueron los besos por no saber decir: te necesito.
Un mar sin arena, un sol sin luna, entre las tazas de amargura, estaba solo sin ti. Una vena sin sangre, una arteria sin corazón, yo soy el que esta desplante, este loco sin amantes.
Los dedos sin anillos, este padre sin niños, un tesoro sin oro, estos besos en el purgatorio. Ni contigo ni sin ti, esta madre sin vientre, yo solo buscaba tu mano en los amaneceres, una bala sin plomo.
Este corazón reciclado como los regalos del catorce de febrero, este huérfano con hambre, anda en las calles en vísperas de ser ambulante.
Este ciego con ojos, este sordo con orejas, este señor disfruta del pasado, aunque sea celoso. Un poeta sin pluma, la única inspiración de tu poesía, así estoy yo sin ti en el muerto sin velorio.
Este zapato sin pie, esta camisa sin botones, un burdel de mujeres sin hombres. Este crimen sin asesino, esta navidad sin regalos, el año nuevo sin ser festejado.
La llamada sin teléfono, el teléfono sin números, los números en desorden, estoy en vela desde las doce.
El que le aplaudían decía: no necito de otras, ella lo tiene todo, pero mi corazón decía: que necesitaba otra, porque ella ya lo tenía todo. Así estaba yo sin ti en cada despojo, esta lagrimas sin ojos.
El alto sin bajo, el flaco sin gordo, el perro sin correa, la maratón de las pesadillas en colmena.
Los sueños sin estar dormidos, las hormigas sin su pan, los fríos sin abrazos, el tiempo pasado esta atrás. Yo sin ti y no se sabe nada de mí, porque el soñador murió y en él se fueron los besos por no saber decir: te necesito.