Somos fuertes, valientes, la vida nos sonríe, o por lo menos pasa a nuestro alrededor sin sobresaltos, hemos tenido la gran suerte de vivir una vida en Occidente sin muchos sobresaltos.
Pero llega un día que todo cambia, los días alegres se van, la rutina desaparece, nada vuelve a ser igual.
Hoy me levanto cansado, sin hacer nada especial me cuesta moverme, son ya muchos días ya con esta sensación.
Busco siempre lo mejor en las pequeñas cosas, el estar triste es una sensación que no me importa sentir, hay que vivir lo que tenemos en cada momento, pero incluso pensando de esta forma no puedo dejar de reconocer que cualquier tema delicado me hace llorar.
El estado de ánimo no me importa, lo que si se, es que cada día sufro más por los demás, caen las lágrimas día sí, día también, lo justo y lo necesario, nada más.
En esta vida siempre he tenido y tendré momentos como este y sé que cualquier cosa que nos pueda pasar con el tiempo se irán, no me preocupa, pero el dolor y el miedo que está pasando el mundo en general hará que sea imposible que algunas personas lo puedan superar.
Así que ahora toca, los que podamos y queramos, debemos hacer que todos puedan disfrutar de los pequeños abrazos, de la salida del sol y su calor, de las canciones que nos hagan sentir mejor, de la brisa del viento por ventana, de las comidas maravillosas echas por nosotros, de una sonrisa compartida y unas buenas palabras a los demás.
Podemos dar un respiro a los demás, dando pequeñas muestras de alegría, cariño y comprensión y hacer la vida de los más fácil y más sencilla.
Estamos en nuestro derecho de sufrir, estamos en nuestra obligación de ayudar cada uno en lo que podamos.
Mientras escribo se me caen las lágrimas, esperando e intentando dar ánimos a todos los que estáis sufriendo y deseando daros a todas las fuerzas necesarias para los días que os haga falta.
Una luz aparece siempre en la oscuridad, al principio es una fina línea que casi no podemos distinguir, pero después se va a agrandando, llenándolo todo, a veces disminuye, a veces se apaga, pero siempre vuelve y a veces con más fuerza sobre todo cuando entre todos la alimentamos con nuestros esfuerzos.
Pero llega un día que todo cambia, los días alegres se van, la rutina desaparece, nada vuelve a ser igual.
Hoy me levanto cansado, sin hacer nada especial me cuesta moverme, son ya muchos días ya con esta sensación.
Busco siempre lo mejor en las pequeñas cosas, el estar triste es una sensación que no me importa sentir, hay que vivir lo que tenemos en cada momento, pero incluso pensando de esta forma no puedo dejar de reconocer que cualquier tema delicado me hace llorar.
El estado de ánimo no me importa, lo que si se, es que cada día sufro más por los demás, caen las lágrimas día sí, día también, lo justo y lo necesario, nada más.
En esta vida siempre he tenido y tendré momentos como este y sé que cualquier cosa que nos pueda pasar con el tiempo se irán, no me preocupa, pero el dolor y el miedo que está pasando el mundo en general hará que sea imposible que algunas personas lo puedan superar.
Así que ahora toca, los que podamos y queramos, debemos hacer que todos puedan disfrutar de los pequeños abrazos, de la salida del sol y su calor, de las canciones que nos hagan sentir mejor, de la brisa del viento por ventana, de las comidas maravillosas echas por nosotros, de una sonrisa compartida y unas buenas palabras a los demás.
Podemos dar un respiro a los demás, dando pequeñas muestras de alegría, cariño y comprensión y hacer la vida de los más fácil y más sencilla.
Estamos en nuestro derecho de sufrir, estamos en nuestra obligación de ayudar cada uno en lo que podamos.
Mientras escribo se me caen las lágrimas, esperando e intentando dar ánimos a todos los que estáis sufriendo y deseando daros a todas las fuerzas necesarias para los días que os haga falta.
Una luz aparece siempre en la oscuridad, al principio es una fina línea que casi no podemos distinguir, pero después se va a agrandando, llenándolo todo, a veces disminuye, a veces se apaga, pero siempre vuelve y a veces con más fuerza sobre todo cuando entre todos la alimentamos con nuestros esfuerzos.