horacio caraballo
Poeta recién llegado
Me embarqué en ilusiones que amedrentan
y aun así emprendí un viaje ya sin rumbo.
Me colgué de palabras que alimentan
e inventé transformar mi propio mundo.
Me reí de situaciones que dolían
y rasgué mis vestiduras de mentiras.
No creí mucho de lo que decían
y le entregué a mis sueños todo lo que aspiran.
Cabalgué por los bosques infinitos,
también nadé por los mares indolentes.
Escalé tan arriba y tan despacito
que se me fue la vida sin vivir el presente.
Soy feliz a medida de los tiempos que corren
y tan feliz a medida de mi vida entera.
Intangible los sucesos que me atiborren
de amores y caricias que no me abatieran.
Descubrí que empiezo todo otra vez y de nuevo
que las vicisitudes son realmente pasajeras,
que las angustias también las sobrellevo
sin sopesar todo lo malo que dijeras.
Así inventé algo mágico y eterno,
un silencio que se mide con un beso;
tal cual suena o queda en ese intento,
tal cual cae por su propio peso.
Diferí sentimientos que me han herido,
soñé con despertares sin rencores.
Acopié amores de quienes me han querido
y me deshice de quienes me dejaron dolores.
Así llegué a entender los bemoles
diferenciando todo lo malo de lo bueno.
Evité sentenciar los descontroles
porque he vivido siempre el desenfreno.
Así llegué, con fundamentos válidos
a entender la vida que me envuelve.
Recogí todos tus sueños cálidos
que mis anhelos prontos, ellos lo resuelven.-
y aun así emprendí un viaje ya sin rumbo.
Me colgué de palabras que alimentan
e inventé transformar mi propio mundo.
Me reí de situaciones que dolían
y rasgué mis vestiduras de mentiras.
No creí mucho de lo que decían
y le entregué a mis sueños todo lo que aspiran.
Cabalgué por los bosques infinitos,
también nadé por los mares indolentes.
Escalé tan arriba y tan despacito
que se me fue la vida sin vivir el presente.
Soy feliz a medida de los tiempos que corren
y tan feliz a medida de mi vida entera.
Intangible los sucesos que me atiborren
de amores y caricias que no me abatieran.
Descubrí que empiezo todo otra vez y de nuevo
que las vicisitudes son realmente pasajeras,
que las angustias también las sobrellevo
sin sopesar todo lo malo que dijeras.
Así inventé algo mágico y eterno,
un silencio que se mide con un beso;
tal cual suena o queda en ese intento,
tal cual cae por su propio peso.
Diferí sentimientos que me han herido,
soñé con despertares sin rencores.
Acopié amores de quienes me han querido
y me deshice de quienes me dejaron dolores.
Así llegué a entender los bemoles
diferenciando todo lo malo de lo bueno.
Evité sentenciar los descontroles
porque he vivido siempre el desenfreno.
Así llegué, con fundamentos válidos
a entender la vida que me envuelve.
Recogí todos tus sueños cálidos
que mis anhelos prontos, ellos lo resuelven.-
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