Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Tiempo es un reloj encabritado
que corre sólo por seguir corriendo,
que asume su papel y compitiendo
se enfrenta a mi tic-tac desvencijado.
El Tiempo se hace polvo desechado
y al cabo de un instante vuelve siendo
la parte substancial que va viniendo
al punto que se marcha desterrado.
El Tiempo sanador, voraz, temible…
es Cronos celestial de inmensidades…
arena que se fuga inaprensible
cayendo por estrechas cavidades
en busca de un segundo inamovible
que pueda eternizarse en Claridades.
que corre sólo por seguir corriendo,
que asume su papel y compitiendo
se enfrenta a mi tic-tac desvencijado.
El Tiempo se hace polvo desechado
y al cabo de un instante vuelve siendo
la parte substancial que va viniendo
al punto que se marcha desterrado.
El Tiempo sanador, voraz, temible…
es Cronos celestial de inmensidades…
arena que se fuga inaprensible
cayendo por estrechas cavidades
en busca de un segundo inamovible
que pueda eternizarse en Claridades.