horacio caraballo
Poeta recién llegado
Arrebató tus ojos a los míos,
el negro manto que a este cubría.
Cubrió de un manto de plata
tu vida a la mía.
Noté que tus labios parecen de fresa,
que llenan el aire con su aroma y frescura.
Noté que tu cuerpo cual estatua divina,
parece en el viento, la mejor escultura.
Giran mis sentidos por tu amor.
Giran, como remolino en el lago.
Mis oídos al oír tu voz
sienten la calidez de un halago.
Librada al azar por tus manos
echó a volar, mi alma al cielo.
Tus caricias que todo revierten,
también a mi mente levantó en vuelo.
Inspira tu rostro a mi musa creadora,
así como el arroyo nace en las montañas.
Se despierta en mí la melancolía,
cuando tus mejillas, con lágrimas bañas.
De esta forma te digo te quiero.
Tal vez sea un himno que mi boca callará.
Pero por ti seguirá latiendo
un amor que nunca morirá.
el negro manto que a este cubría.
Cubrió de un manto de plata
tu vida a la mía.
Noté que tus labios parecen de fresa,
que llenan el aire con su aroma y frescura.
Noté que tu cuerpo cual estatua divina,
parece en el viento, la mejor escultura.
Giran mis sentidos por tu amor.
Giran, como remolino en el lago.
Mis oídos al oír tu voz
sienten la calidez de un halago.
Librada al azar por tus manos
echó a volar, mi alma al cielo.
Tus caricias que todo revierten,
también a mi mente levantó en vuelo.
Inspira tu rostro a mi musa creadora,
así como el arroyo nace en las montañas.
Se despierta en mí la melancolía,
cuando tus mejillas, con lágrimas bañas.
De esta forma te digo te quiero.
Tal vez sea un himno que mi boca callará.
Pero por ti seguirá latiendo
un amor que nunca morirá.