Una Alicia Más
Poeta recién llegado
Así como vivimos, luego moriremos,
así como existimos, luego nos iremos,
sin el infinito que insistimos enfermos de consuelo
como leña al fuego para serenar el infierno
no hay estrellas en el suelo sino belleza en el tiempo
que junto a la vela del jilguero pelea su asiento
y presenta tu recuerdo de forma selecta y sin aliento.
Recuerdos que suenan a cuentos que ya no te cuentan.
Recuerdos que te reencuentran con sueños que ya no sueñas.
Recuerdos que enseñan a tu desconsuelo cómo apuestas.
Recuerdos que recuerdas que son luengos porque ya no se encuentran.
Recuerdos que vuelan, pero como nuestros se quedan.
Cada vez que llueva, la nostalgia dará unas vueltas
y se adentrará como una culebra en nuestra cueva,
porque ese es el instinto aunque olvidemos
que manifiesta el indicio de nuestro coliseo.
así como existimos, luego nos iremos,
sin el infinito que insistimos enfermos de consuelo
como leña al fuego para serenar el infierno
no hay estrellas en el suelo sino belleza en el tiempo
que junto a la vela del jilguero pelea su asiento
y presenta tu recuerdo de forma selecta y sin aliento.
Recuerdos que suenan a cuentos que ya no te cuentan.
Recuerdos que te reencuentran con sueños que ya no sueñas.
Recuerdos que enseñan a tu desconsuelo cómo apuestas.
Recuerdos que recuerdas que son luengos porque ya no se encuentran.
Recuerdos que vuelan, pero como nuestros se quedan.
Cada vez que llueva, la nostalgia dará unas vueltas
y se adentrará como una culebra en nuestra cueva,
porque ese es el instinto aunque olvidemos
que manifiesta el indicio de nuestro coliseo.
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