Vivo en morada escasa en lucidez
gestionando volver para mi hogar;
exigiendo me dejen regresar
cual zagal de sobrada candidez.
Si me voy, ¿hallaré la placidez
lejos del orden de mi nuevo lar?
¿Será sabio a mi prole visitar
si sé que no soportan mi vejez?
Pero ya el corazón sueña con irse
presiente que sus alas han de ajarse
si no las bate y se remonta al monte.
Y aunque los miembros temen entumirse,
el sentido y la mente a degradarse
más teme el alma al viaje con Caronte.
Hice varios cambios, espero esté mejor.
Quiero expresar mi agradecimiento a Danimar
y a Ricardo Ruiz por su apoyo.