La Corporación
Poeta veterano
Desde el Corumelo,
cada vez más cerca de ti, cada vez más cerca de ti.
Para que mi barco navegue goteas entrepierna y sed,
circo en desconsuelo, mugre, cristales rotos,
lujuria de algodón cansado de copular sin sexo.
Abren la boca de nuestra fe cuartos de compasión media,
las fábricas que estructuran tu alma en coágulos de sangre rota,
el rancho donde habita la destrucción hasta el abismo
o el viejo audífono que escupe a Zeppelin.
Cuelgo mi ebriedad de tu brazo ,la risa, el vómito,
por las anchas calles del barrio chino
sabiendo que nos quedó, luego del orgasmo,
unas inmensas ganas de seguir follando,
de esgrimir entre los zapatos algún hueso atento,
el repique de las farolas cuando la asfixia huele a cerveza
y el moho es hastío de hierba tierna en las paredes.
Exprimo las gotas de sudor como lágrimas rabiosas
y queda entre mis manos una lerda tierra, arcilla de Adán,
mezcla de culpa y saliva, dulce como el áspero elixir de tu negra hierba.
elPrior
cada vez más cerca de ti, cada vez más cerca de ti.
Para que mi barco navegue goteas entrepierna y sed,
circo en desconsuelo, mugre, cristales rotos,
lujuria de algodón cansado de copular sin sexo.
Abren la boca de nuestra fe cuartos de compasión media,
las fábricas que estructuran tu alma en coágulos de sangre rota,
el rancho donde habita la destrucción hasta el abismo
o el viejo audífono que escupe a Zeppelin.
Cuelgo mi ebriedad de tu brazo ,la risa, el vómito,
por las anchas calles del barrio chino
sabiendo que nos quedó, luego del orgasmo,
unas inmensas ganas de seguir follando,
de esgrimir entre los zapatos algún hueso atento,
el repique de las farolas cuando la asfixia huele a cerveza
y el moho es hastío de hierba tierna en las paredes.
Exprimo las gotas de sudor como lágrimas rabiosas
y queda entre mis manos una lerda tierra, arcilla de Adán,
mezcla de culpa y saliva, dulce como el áspero elixir de tu negra hierba.
elPrior
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