Cris Cam
Poeta adicto al portal
Astrid, la del redoblante
Golpea como martillo de Friedrich,
aforismo de León.
Moldea verdades de los Gracos en la fragua de Hefestos,
que el niño no toma leche,
que el indigente duerme bajo estrellas que no eligió,
el frio que no escogió,
en un sistema por el que no optó.
Hoy, la niña del redoblante,
se levantó de su curso de vaya a saber de qué aula de la UBA,
en filo, exactas o sociales,
o vaya a saber de qué fábrica.
No lo sé, sólo la veo allí.
Ensordece su redoblante,
que conduce gargantas de tropas de paz,
dedos con tinta, manos con grasa.
Que gritan por el hambre de Pepscio,
como aquellos 300 que derrotaron a Darío en el desfiladero
con la firmeza de los Hoplitas detrás de una gran bandera roja,
no en Termópilas sino bajo la sombra de un Obelisco,
ayer señal de la derrota indígena,
hoy cobijo de luchadores.
Luchadores como Tupac, Panquitruz, Sandino.
No sé cuántos años tendrá.
Es pequeña, rubia, ojos cielo
y flequillo vikingo.
Que el dragón que doma tiene muchos nombres,
injusticia, hambre, deuda externa, sangre popular.
Y, ¡qué carajo!, ¿qué haremos los que no escondimos bajo la cama,
Cuando Astiz, violaba monjas,
Masera arrojaba pibes de un avión,
Magneto a un adulto desde un piso doce,
Cuando una niña de lápiz era violada mañana, tarde y noche, y
Berguez aprobaba la tortura de un nene de 3 años?
Que no se trata de religión, pero
el mal de la inquisición está otra vez entre nosotros,
Borrando la ayuda al que no camina, no ve, o no puede pensar.
Pidiendo a los viejos que sigan laburando sin diclofenac ni enalapril.
Con el agua que te seca,
la luz que te ensombrece,
el gas que te congela
Pero, ¡que mierda!,
la chiquita sigue batiendo el parche,
Porque el tiempo no espera.
United we stand, divided we fall.
Golpea como martillo de Friedrich,
aforismo de León.
Moldea verdades de los Gracos en la fragua de Hefestos,
que el niño no toma leche,
que el indigente duerme bajo estrellas que no eligió,
el frio que no escogió,
en un sistema por el que no optó.
Hoy, la niña del redoblante,
se levantó de su curso de vaya a saber de qué aula de la UBA,
en filo, exactas o sociales,
o vaya a saber de qué fábrica.
No lo sé, sólo la veo allí.
Ensordece su redoblante,
que conduce gargantas de tropas de paz,
dedos con tinta, manos con grasa.
Que gritan por el hambre de Pepscio,
como aquellos 300 que derrotaron a Darío en el desfiladero
con la firmeza de los Hoplitas detrás de una gran bandera roja,
no en Termópilas sino bajo la sombra de un Obelisco,
ayer señal de la derrota indígena,
hoy cobijo de luchadores.
Luchadores como Tupac, Panquitruz, Sandino.
No sé cuántos años tendrá.
Es pequeña, rubia, ojos cielo
y flequillo vikingo.
Que el dragón que doma tiene muchos nombres,
injusticia, hambre, deuda externa, sangre popular.
Y, ¡qué carajo!, ¿qué haremos los que no escondimos bajo la cama,
Cuando Astiz, violaba monjas,
Masera arrojaba pibes de un avión,
Magneto a un adulto desde un piso doce,
Cuando una niña de lápiz era violada mañana, tarde y noche, y
Berguez aprobaba la tortura de un nene de 3 años?
Que no se trata de religión, pero
el mal de la inquisición está otra vez entre nosotros,
Borrando la ayuda al que no camina, no ve, o no puede pensar.
Pidiendo a los viejos que sigan laburando sin diclofenac ni enalapril.
Con el agua que te seca,
la luz que te ensombrece,
el gas que te congela
Pero, ¡que mierda!,
la chiquita sigue batiendo el parche,
Porque el tiempo no espera.
United we stand, divided we fall.