Astro medio

errante xilos

Poeta recién llegado
La muesca en los gélidos dominios de la miseria maquillada,
la pequeña herida que no cicatriza con el candor,
ni el cariño prolongado.

La pequeña muerte sentada en un guijarro,
observa la situación de lo emblemático,
imagina que lo destruye,
y, al hacerlo, pulveriza la superficie de los sueños más firmes,
imaginando la decadencia,
tan solo con eso,
logra el menoscabo y la caricia venial...

Las piedras arrojadas se parten en miles de mundos,
el viento que traspasa sus espíritus
transmite el aroma de su existencia,
la calidez se desprende y se impregna en el conciso universo de lo posible...

Las manos ahora están frías, y el dolor de la vida colorea lo ilusorio.

Ya no es mentira lo que reluce en la oscura incertidumbre,
solo somos nosotros rompiendo los espejos...
 
Última edición:
La muesca en los gélidos dominios de la miseria maquillada,
la pequeña herida que no cicatriza con el candor,
ni el cariño prolongado.

La pequeña muerte sentada en un guijarro,
observa la situación de lo emblemático,
imagina que lo destruye,
y, al hacerlo, pulveriza la superficie de los sueños más firmes,
imaginando la decadencia,
tan solo con eso,
logra el menoscabo y la caricia venial...

Las piedras arrojadas se parten en miles de mundos,
el viento que traspasa sus espíritus
transmite el aroma de su existencia,
la calidez se desprende y se impregna en el conciso universo de lo posible...

Las manos ahora están frías, y el dolor de la vida colorea lo ilusorio.

Ya no es mentira lo que reluce en la oscura incertidumbre,
solo somos nosotros rompiendo los espejos...

Buena pasión en esos versos. Besis.
 

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